El nuevo objetivo de gasto en defensa de la OTAN duplicará los presupuestos militares europeos para 2035, con importantes implicaciones económicas, según informó un reciente evento de Nordea sobre políticas de seguridad ártica. El compromiso, anunciado en la cumbre de la OTAN de 2025, exige que los países miembros gaste el 5% de su PIB anual en gastos de defensa y seguridad para 2035, más del doble del objetivo anterior del 2%.

El mayor gasto en defensa en tiempos de paz en Europa

Europa se prepara para el mayor gasto en defensa en tiempos de paz en décadas, con implicaciones económicas significativas, según expertos que participaron en un evento de Nordea para clientes institucionales sobre política de seguridad ártica y perspectivas económicas. En 2025, el gasto en defensa de la UE alcanzó los 380.000 millones de euros (2,1% del PIB), lo que significa que el nuevo objetivo requiere un aumento sustancial que transformará fundamentalmente las economías europeas.

El objetivo del 5% se divide en dos partes: el 3,5% para obligaciones de defensa básicas y el 1,5% para medidas de seguridad más amplias, incluyendo defensa cibernética, lucha contra el terrorismo y seguridad ártica. Este cambio refleja crecientes preocupaciones sobre las actividades militares de Rusia en el Ártico y la necesidad de una estrategia de defensa europea más integrada.

Estrategia ReArmEurope

El plan ReArmEurope de la UE, lanzado en marzo de 2025, proporciona el marco económico para este aumento. La estrategia busca reducir la dependencia de Europa de proveedores militares extranjeros, especialmente de Estados Unidos, y fomentar la producción y la innovación en la industria de defensa nacional. Según analistas de Nordea, esto requerirá una inversión significativa en infraestructura, investigación y desarrollo, y capacitación del personal.

ReArmEurope también enfatiza la necesidad de un mayor colaboración entre los Estados miembros de la UE, con un enfoque en proyectos de defensa conjuntos y capacidades militares compartidas. Esto incluye el desarrollo de una base industrial de defensa europea, que se espera que cree miles de empleos y estimule el crecimiento económico en sectores clave como la aeronáutica, la electrónica y los materiales avanzados.

Implicaciones económicas para los Estados miembros

El aumento del gasto en defensa tendrá implicaciones económicas profundas para los Estados miembros. Según un informe de Nordea, el objetivo del 5% requerirá un aumento adicional de 250.000 millones de euros anuales en gastos de defensa para 2035. Esto exigirá ajustes fiscales significativos, incluyendo posibles aumentos en impuestos o reasignaciones de presupuestos existentes.

Algunos países, especialmente aquellos con menores PIB, podrían tener dificultades para cumplir con el objetivo sin apoyo financiero externo. La UE ha propuesto un nuevo fondo de defensa para ayudar a los Estados miembros más pequeños, pero los detalles sobre los mecanismos de financiación y los niveles de contribución aún están en discusión. La carga económica de cumplir con el objetivo del 5% podría llevar a un aumento de la deuda pública en algunos países, especialmente aquellos con déficits altos.

A pesar de estos desafíos, muchos líderes europeos ven el aumento del gasto en defensa como un paso necesario para garantizar la seguridad regional y la estabilidad geopolítica. Según un comunicado reciente de la Comisión Europea, la estrategia ReArmEurope no solo se trata de preparación militar, sino también de fortalecer la economía europea mediante la innovación tecnológica y la competitividad industrial.

Los analistas advierten, sin embargo, que la transición a una economía más militarizada podría tener consecuencias no deseadas. Por ejemplo, un aumento del gasto en defensa podría desviar recursos de otras áreas críticas como la educación, la sanidad y la infraestructura. Esto podría crear desafíos a largo plazo para el crecimiento económico y el bienestar social en algunos países.

Las implicaciones de este aumento del gasto se extienden más allá de Europa. A medida que la UE fortalece sus capacidades de defensa, podría reducir su dependencia del apoyo militar estadounidense, lo que podría alterar el equilibrio de poder en las relaciones transatlánticas. Esto podría llevar a un paisaje global de seguridad más multipolar, con Europa desempeñando un papel más prominente en asuntos de defensa y seguridad.

En el futuro, la UE y la OTAN deberán vigilar de cerca el impacto económico de este aumento del gasto y ajustar las políticas según sea necesario. La próxima cumbre importante de la OTAN, programada para 2027, ofrecerá una oportunidad para revisar los avances y abordar cualquier desafío emergente.