Para muchos en la India, especialmente en Gujarat, el 26 de marzo de 2003 será recordado como un ‘día negro’. Ese día, el entonces primer ministro Narendra Modi presentó la Ley de Libertad Religiosa de Gujarat, una norma que desde entonces ha sido criticada por ser una de las más draconianas en la historia de la democracia india. La introducción de la ley siguió al misterioso asesinato de Haren Pandya, ex ministro del Interior de Gujarat y uno de los más fuertes adversarios políticos de Modi, cuyo caso sigue sin resolverse. El padre de Pandya, Vitthalbhai Pandya, quien falleció en 2011, creía en la verdad detrás del asesinato de su hijo y buscó justicia reiteradamente, incluso ante el Tribunal Supremo.
Origen y contenido de la Ley de Libertad Religiosa de Gujarat
La Ley de Libertad Religiosa de Gujarat de 2003 fue presentada como respuesta a las promesas electorales de Modi, que incluían una represión contra las conversiones religiosas, especialmente dirigida contra los cristianos. Durante su campaña de 2002, Modi atacó a musulmanes y cristianos, acusándolos de difundir ideologías religiosas ‘extranjeras’. La ley, que entró en vigor en 2008 tras cinco años de retrasos, fue diseñada para regular las conversiones religiosas y prevenir conversiones ‘ilegales’, aunque los críticos argumentan que viola la garantía constitucional de la libertad religiosa.
Durante una gran reunión hindú en los Dangs en febrero de 2006, Modi reiteró su postura contra las conversiones, afirmando que era su ‘deber constitucional’ prevenirlas. Estuvo acompañado por Morari Bapu, un destacado líder espiritual hindú, quien respaldó programas de ‘ghar wapsi’ (retorno al hinduismo) como una forma legítima de conversión religiosa. La ley se implementó de manera que favorecía a grupos religiosos organizados, especialmente aquellos alineados con el Sangh Parivar, una organización nacionalista hindú.
A pesar de la oposición de toda la Asamblea de Gujarat, la ley fue aprobada, y no fue hasta 2008 que el gobierno estatal finalizó las normas necesarias para su implementación. La ley ha sido criticada por académicos legales y organizaciones de derechos humanos por su potencial para infringir los derechos fundamentales de las personas de practicar y cambiar libremente su religión.
Desafíos legales y preocupaciones constitucionales
En 2009, el Foro Cristiano para los Derechos Humanos de Gujarat, junto con varias otras organizaciones de la sociedad civil, desafió la constitucionalidad de la Ley de Libertad Religiosa de Gujarat ante el Tribunal Superior de Gujarat. El tribunal emitió una notificación al gobierno, pero los funcionarios no respondieron. Los peticionarios posteriormente retiraron su petición para fortalecer su caso, pero en agosto de 2021, el Tribunal Superior de Gujarat rechazó permitir al gobierno que modificara la ley, citando su potencial para violar derechos constitucionales.
El tema de las leyes contra las conversiones se ha convertido en una preocupación nacional, con 12 otros estados de la India —Arunachal Pradesh, Chhattisgarh, Haryana, Himachal Pradesh, Jharkhand, Karnataka, Madhya Pradesh, Odisha, Rajasthan, Uttarakhand y Uttar Pradesh— ya teniendo leyes similares. El 5 de marzo de 2026, Maharashtra se convirtió en el 13º estado en presentar un borrador de ley contra las conversiones, titulado ‘Dharma Swatantrya Adhiniyam 2026 (Ley de Libertad Religiosa, 2026). La ley requiere permiso previo de una autoridad designada para la conversión religiosa y busca prevenir ‘conversiones forzadas o ilegales’, aunque los críticos argumentan que es una violación de la libertad personal y la libertad religiosa.
El 11 de marzo de 2026, una coalición de grupos de la sociedad civil, incluyendo la Unión Popular para los Derechos Civiles (PUCL), Ciudadanos por la Justicia y la Paz (CJP) y la Sabha Católica de Bombay (BCS), sostuvo una rueda de prensa en Mumbai para protestar contra la propuesta de ley de Maharashtra. Elevaron preocupaciones sobre la falta de transparencia, la ausencia de consulta pública y las posibles implicaciones para los derechos fundamentales. La declaración emitida por los grupos enfatizó que la legislación con tales consecuencias amplias no debería presentarse sin una revisión democrática o debate público.
La propuesta de ley de Maharashtra sigue el patrón de leyes contra las conversiones que han sido aprobadas en otros estados bajo el título de ‘leyes de libertad religiosa’. Estas leyes suelen justificarse con la narrativa del ‘jihad del amor’, una teoría conspirativa que afirma que los hombres musulmanes sistemáticamente seducen a las mujeres hindúes para casarse con ellas y convertirlas. Sin embargo, esta afirmación carece de base legal y ha sido ampliamente refutada por expertos.
Además, la propuesta de ley de Maharashtra surge en un momento en el que la validez constitucional de leyes similares en varios estados está bajo examen en la Corte Suprema de la India. Un grupo de peticiones de mandamiento, presentado por CJP, ha estado pendiente desde 2020, planteando preguntas fundamentales constitucionales sobre el alcance de la libertad de conciencia, la libertad personal, la igualdad ante la ley y los límites del poder estatal para regular la conversión religiosa y las relaciones interreligiosas.
El contexto más amplio: Una nación en turbulencia
El tema de las ‘conversiones forzadas’ ha sido nuevamente presentado como una herramienta política, a pesar de la falta de evidencia que respalde la afirmación. Los críticos argumentan que la narrativa es un engaño manipulador utilizado por grupos nacionalistas hindúes para desviar la atención de problemas urgentes que enfrenta el país, como la desigualdad económica, la corrupción política y la erosión de la identidad no alineada de la India.
El gobierno actual de la India ha sido acusado de ser débil, sometido a la voluntad de Estados Unidos y de no proteger los intereses de sus ciudadanos. La escasez de LPG, la desaparición de Smriti Irani, los archivos Epstein y la supuesta complicidad de la Comisión Electoral han generado preocupaciones sobre el estado de la gobernanza en el país. Los precios están disparándose, y los pobres se están volviendo más pobres, mientras que los capitalistas de cercanía continúan amasando riqueza a expensas del ciudadano común.
Los ‘hindutvadis’, o aquellos que promueven el nacionalismo hindú, son vistos como un grupo asustado, consciente de que
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