Un ataque armado dejó al menos cuatro muertos en un lugar de picnic en el oeste de Afganistán, según funcionarios y un médico local, con informes contradictorios sobre el número exacto de víctimas. El ataque ocurrió en el distrito de Enjil, en la provincia de Herat, el viernes, donde múltiples fuentes proporcionaron cifras de víctimas diferentes.
Informes contradictorios sobre las víctimas
Un portavoz del ministerio del Interior del Taliban dijo que siete personas murieron en el ataque, mientras que un funcionario provincial reportó cuatro muertos. Un médico local de un hospital en la provincia de Herat le dijo a la BBC que 12 personas habían muerto y 12 resultaron heridas, ofreciendo una cifra de víctimas más alta que la de los funcionarios.
Las víctimas fueron identificadas como musulmanes chiíes hazarás, según el médico; habían ido a un santuario local para un picnic, una actividad común los viernes en la zona. El lugar recreativo suele estar lleno. Lo que lo convierte en un lugar de alto riesgo para un ataque como este.
Detalles del ataque
Según el ministerio del Interior del Taliban, hombres armados no identificados montados en motocicletas dispararon cerca del pueblo de Deh Mehri. El ataque ocurrió alrededor de las 15:00 hora local (11:30 BST), según Ahmadullah Muttaqi, el jefe provincial de información y cultura del gobierno del Taliban en Herat.
Muttaqi le dijo a la BBC que el incidente fue un ataque terrorista, en el que hombres armados dispararon contra residentes que habían ido al pueblo de Deh Mehri en el distrito de Enjil para recrearse. Cuatro cuerpos. Junto con 15 personas heridas. Incluyendo a dos mujeres, fueron llevadas al hospital regional de Herat.
Según Muttaqi, el pueblo donde ocurrió el ataque es predominantemente chií, con un santuario musulmán chií que muchas personas visitan diariamente para orar y visitar, ya que el santuario es un destino común para los locales, lo que lo convierte en un lugar de reunión frecuente.
Detención de un sospechoso
Muttaqi afirmó que un sospechoso fue detenido por las fuerzas de seguridad tras el ataque; Sin embargo, ningún grupo ha reclamado responsabilidad por el incidente hasta ahora. El portavoz del ministerio del Interior del Taliban, Abdul Mateen Qani, confirmó que la información preliminar indicaba que siete personas murieron y otras 13 resultaron heridas, con algunos reportados en estado crítico.
El ataque ha generado preocupación sobre la seguridad de las comunidades chiíes en Afganistán, que históricamente han sido blanco de ataques en el país; los musulmanes chiíes hazarás, en particular, son un grupo minoritario que ha enfrentado violencia en el pasado.
El incidente destaca los desafíos de seguridad continuos en Afganistán, donde los ataques contra civiles continúan a pesar del cambio de gobierno del Taliban; la discrepancia en el número de víctimas reportado por diferentes fuentes muestra la dificultad para evaluar con precisión la situación en el terreno.
Las autoridades locales aún no han proporcionado más detalles sobre el sospechoso o la investigación del ataque; Sin embargo, la detención de un sospechoso sugiere que las fuerzas de seguridad están activamente trabajando para abordar el incidente.
Los residentes de la zona han expresado miedo y preocupación por el ataque, con muchos pidiendo medidas de seguridad adicionales para proteger a los civiles — El incidente también ha llamado la atención de observadores internacionales, que están monitoreando la situación de cerca.
El ataque en el lugar de picnic ha vuelto a destacar la vulnerabilidad de las comunidades minoritarias en Afganistán, que continúan enfrentando amenazas de diversas fuentes. El gobierno aún no ha emitido un comunicado oficial sobre el incidente, pero los funcionarios han subrayado la necesidad de estabilidad y seguridad en la región.
A medida que continúa la investigación. Se espera que surjan más información sobre los atacantes, sus motivos y las implicaciones más amplias del ataque en la comunidad local. El incidente sirve como un recordatorio claro de los desafíos continuos que enfrentan los civiles en Afganistán, quienes siguen en riesgo de violencia a pesar del cambio en el panorama político.
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