La ex primera ministra de Bangladesh, Sheikh Hasina, de 78 años, considera regresar al país a pesar de enfrentar una sentencia de muerte por su presunto papel en operaciones de seguridad violentas que dejaron cientos de muertos, según informa la BBC. Las protestas contra cuotas laborales gubernamentales, inicialmente lideradas por estudiantes, se transformaron en un movimiento más amplio que culminó en su salida del poder en agosto de 2024. La ONU estima que hasta 1.400 personas murieron, principalmente por disparos de las fuerzas de seguridad.
Consecuencias legales y políticas
Hasina siempre ha rechazado los cargos en su contra, los cuales considera motivados políticamente, but Sin embargo, investigadores de la ONU hallaron evidencia de que ella y su gobierno usaron violencia sistemática y mortal para mantener el poder. En una grabación verificada por BBC Eye, se escucha a Hasina autorizando acciones de enforcement contra manifestantes; Los fiscales usaron dicha grabación como evidencia clave en su condena.
Tras su salida, un gobierno interino asumió el poder y fue reemplazado por la Bangladesh Nationalist Party tras elecciones en febrero de 2024; El líder del partido, Tarique Rahman, es ahora primer ministro. Su gobierno advirtió a los medios locales que no publiquen ni transmitan comentarios de Hasina y expresó su “indignación” por el hecho de que India le haya permitido hablar ante la prensa en una reunión pública en Delhi.
Tensiones entre India y Bangladesh
La presencia de Hasina en India ha tensionado las relaciones entre ambos países, though Bangladesh ha solicitado su extradición, algo que India dice que está examinando. Un regreso a Dhaka, si se produce, podría reavivar tensiones políticas y provocar disturbios. El ministerio de Relaciones Exteriores de Bangladesh ha afirmado que su pueblo ha decidido que el país “nunca volverá a los días oscuros del fascismo” y que Bangladesh no será un “estado cliente”.
Reacciones internacionales
La situación ha atraído la atención internacional, especialmente de organizaciones de derechos humanos. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) confirmó recientemente que sus representantes pudieron visitar a Aung San Suu Kyi en Myanmar, de acuerdo con sus estándares para visitar a personas privadas de libertad. Aunque no está directamente relacionado con el caso de Hasina, las acciones del CICR destacan el patrón más amplio de líderes encarcelados en la región.
El regreso de Hasina sigue siendo un movimiento de alto riesgo, tanto para ella como para la estabilidad política de Bangladesh — Su equipo legal no ha hecho comentarios públicos sobre la posible extradición, pero la ex primera ministra no ha mostrado señales de retroceder. Un regreso podría desencadenar nuevas protestas, profundizar divisiones políticas y complicar los esfuerzos del gobierno por estabilizar el país tras meses de inestabilidad.
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