Kosovo aprobó un nuevo gobierno liderado por el primer ministro interino Albin Kurti, poniendo fin a tres meses de bloqueo político y abriendo el camino a un enfrentamiento constitucional sobre la presidencia.

Parlamento respalda nuevo gobierno

El nuevo gobierno contó con el respaldo de 62 diputados de los 120 asientos del parlamento, informó el domingo la presidenta del parlamento, Albulena Haxhiu.

Instabilidad política se prolonga

Kosovo ha enfrentado meses de inestabilidad política porque el partido Vetevendosje (Autodeterminación) de Kurti necesita apoyo de la oposición para obtener la mayoría de dos tercios necesaria para elegir un presidente.

Si el parlamento no logra elegir un nuevo presidente, Kosovo tendrá que convocar otra elección anticipada, la cuarta en solo dos años.

Actualmente no está claro cuándo se celebrará una votación presidencial.

El partido de Kurti ha resultado vencedor en tres elecciones legislativas celebradas desde febrero de 2025, incluyendo dos elecciones anticipadas en diciembre de 2025 y junio de 2026, pero no ha logrado obtener suficiente apoyo para instalar al presidente, un cargo mayoritariamente simbólico.

La crisis política en torno a la elección del jefe de Estado se espera que persista.

A finales de agosto, Kurti alcanzó un acuerdo con la oposición, el Partido Democrático de Kosovo (LDK), que cuenta con 18 diputados, para respaldar al profesor de derecho Bekim Sejdiu como nuevo presidente. Un día después, seis diputados del LDK dijeron que no respetarían la decisión de su líder.

Tensiones internas y diplomáticas

El profundo bloqueo interno está estrechamente vinculado con la postura dura de Kurti hacia Serbia, su vecino, lo que ha deteriorado su posición tanto dentro como fuera del país.

Los partidos de la oposición han culpado repetidamente a Kurti por distanciar a los tradicionales aliados occidentales de Kosovo mediante medidas unilaterales en el norte dominado por los serbios, lo que ha hecho que estos sean reacios a cooperar con su gobierno.

Estados Unidos y la UE ya habían instado a Kurti a tomar medidas para reducir las tensiones políticas en el norte de Kosovo, tras enfrentamientos mortales entre la policía kosovar y formaciones paramilitares serbias armadas.

Más allá de la ruptura diplomática, las consecuencias han sido directas en el ámbito económico; meses de parálisis han detenido reformas legislativas necesarias para la integración en la Unión Europea, poniendo en peligro el acceso de Kosovo a algunos fondos previos a la adhesión.