El general Adel Issa fue detenido en Beirut el viernes y las autoridades evalúan si debe ser devuelto a Siria para enfrentar acusaciones relacionadas con su servicio militar, informaron fuentes a agencias de noticias el sábado.
Si se le entrega a las autoridades sirias, sería el primer traslado desde que el gobierno de al-Assad se derrumbó en diciembre de 2024, cuando combatientes de la oposición tomaron Damasco y muchos exfuncionarios huyeron a Líbano, donde algunos aún residen.
Fuentes anónimas que hablaron con AFP y Associated Press dijeron que Issa acudió a la embajada siria en Beirut el viernes para trámites administrativos.
El personal de la embajada descubrió que era buscado en su país y alertó a la oficina del fiscal de Líbano.
Esto llevó a investigadores de la Dirección General de Investigaciones Criminales a detenerlo y llevarlo a una instalación en el Palacio de Justicia de Beirut, añadieron las fuentes.
Procedimientos legales y confesiones
Bajo interrogatorio, Issa admitió haber entrado ilegalmente a Líbano tras la caída de al-Assad, aunque supuestamente negó cualquier mala conducta.
Dado que el viernes es fin de semana en Siria, las autoridades libanesas esperarán hasta el lunes para recibir cargos formales de Damasco antes de decidir el siguiente paso, indicaron fuentes.
El fiscal general de Líbano ha pedido a su homólogo sirio que envíe el expediente de extradición antes de que Beirut decida si entrega al sospechoso, informó una fuente judicial a AFP.
Contexto y antecedentes
Issa, de 67 años, comandó la 17.ª División de Siria antes de ser trasladado en 2015 para liderar fuerzas terrestres en la provincia de Deir Az Zour, cerca de la frontera con Irak, un puesto que ocupó hasta su retiro a finales de 2016, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, un grupo de monitoreo basado en el Reino Unido.
Este caso se desarrolla en el contexto de un balance general de Siria sobre la era de al-Assad, durante la cual docenas de exfuncionarios de seguridad acusados de abusos ya han sido arrestados y juzgados.
Entre ellos está Atef Najib, primo de al-Assad, cuyo juicio comenzó en abril por su presunto papel en el desencadenamiento de la revuelta de 2011 y cuyo veredicto se espera pronto.
Al-Assad y su hermano Maher huyeron a Rusia tras el colapso de su gobierno, poniendo fin a una guerra civil que mató a alrededor de medio millón de personas y dejó heridas a más de un millón de otras.
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