El resultado limita la influencia de Estados Unidos en la mayor economía de la región, clave frente a Washington. La victoria de Lula, dijeron analistas, complica los planes de Estados Unidos para reclutar a Brasil en una alianza de seguridad dura y acceder a sus recursos minerales. «Lula es lo suficientemente pragmático como para encontrar un tipo de modus operandi con la administración de Trump», dijo Will Freeman, investigador de estudios latinoamericanos en el Council on Foreign Relations.

Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, rechazó los resultados y pidió anular la elección tras surgir confusiones cuando el Tribunal Supremo amplió el horario de votación en dos horas. En algunas ciudades se reabrieron las urnas, mientras en otras permanecieron cerradas. «Este fue un rechazo al negacionismo y a las mentiras», dijo Lula en su discurso de victoria.

La administración de Trump apoyó a Bolsonaro con respaldos electorales, rescates financieros y ayuda militar, con el objetivo de alinear a Brasil con líderes de derecha en la región. Una victoria de Bolsonaro habría representado un avance estratégico para Estados Unidos, ya que se comprometió a unirse a la coalición anticitadels «Escudo de las Américas» liderada por Estados Unidos. «Estados Unidos está claramente poniendo su dedo en la balanza para tratar de ayudar a los sectores más duros de la derecha en la región», dijo Kenneth Roberts, profesor de gobierno en la Universidad de Cornell.

Lula ha mantenido la política exterior no alineada de Brasil, ampliando vínculos con China y promoviendo una mayor influencia internacional a través del BRICS. Criticó a Estados Unidos por imponer altas tarifas y designar a las redes de narcotráfico brasileñas como grupos terroristas, lo que, según él, podría justificar una intervención extranjera. «No aceptamos ser tratados como niños», dijo Lula tras la clasificación de Estados Unidos de las principales redes criminales brasileñas como grupos terroristas.

Los votantes se motivaron por preocupaciones sobre el crimen, la inestabilidad económica y la corrupción. Flávio Bolsonaro prometió una política dura contra el crimen y la reducción de los costos de alimentos, mientras que Lula se enfocó en el bienestar social y en incentivos económicos.

La elección fue marcada por problemas logísticos, incluyendo cambios de último momento en las horas de voto y acusaciones de parcialidad judicial. La campaña de Lula destacó estos asuntos como evidencia de falta de transparencia, mientras que el equipo de Bolsonaro acusó al tribunal de favorecer al candidato saliente. Rodrigo Valentim, un simpatizante de Bolsonaro, dijo: «No entiendo cómo la gente puede votar por Lula».

En su discurso de victoria, Lula enfatizó la soberanía de Brasil y los valores democráticos, jurando proteger al país de la interferencia extranjera. «Este país no aceptará ser el patio trasero de nadie», dijo. Lula comenzará su cuarto mandato no consecutivo el 5 de enero de 2027.