Los tiroteos vinculados al tráfico de drogas se han vuelto cada vez más comunes en Bruselas, con más de 100 incidentes registrados en 2025 y más de 65 hasta ahora en 2026, según BBC. La violencia ha escalado al punto de que un barrio de St Gilles sufrió tres tiroteos en tres días.

Vecinos describen amenazas diarias

Vecinos como Salvatore, dueño de un restaurante local, describen la violencia como si fuera una película de gánsteres estadounidenses. ‘Nos tiramos al suelo, while Tenía clientes comiendo en la terraza con niños. Miren, podemos ver los impactos de bala por todas partes’, dijo. Su restaurante está ubicado en una bonita plaza cerca de la estación internacional de tren Midi, un punto clave para pasajeros que vienen de Londres y París.

Murielle, una residente de 70 años, explicó cómo los vendedores de droga solían ser corteses y respetuosos. ‘Solo les decía que se alejaran un poco y me respondían, ‘Sí, claro, mamá’. Pero la zona ha cambiado, ahora los vendedores pelean por los mejores lugares para vender y los consumidores forman colas para comprar droga. ‘A veces incluso ves a consumidores formando cola para comprar drogas. Y ahora las pandillas pelean por este lugar’, señaló.

Incentivos económicos alimentan la violencia

El tráfico de drogas en Bruselas se ha vuelto muy lucrativo. Un punto exitoso de venta de drogas puede generar hasta 50.000 euros (58.000 dólares; 43.000 libras) al día, según Jurgen de Landsheer, jefe de la Policía de Bruselas Sur. Esto ha llevado a un aumento en el uso de cocaína en polvo entre los más pobres de la zona.

Una reciente operación policial transfronteriza en Irlanda reveló un importante decomiso de drogas, destacando la naturaleza internacional del comercio; En Dundalk, Condado de Louth, se encontraron 119 kg de marihuana en un automóvil. Búsquedas posteriores en Newtownabbey, Condado de Antrim, revelaron otros 45 kg de marihuana, medio kilogramo de cocaína sospechosa, 22 armas falsas y 25.000 libras en efectivo. Un hombre de unos 40 años ha sido acusado y debe comparecer ante el Tribunal de Distrito de Cavan el viernes.

Miedos de la comunidad y respuesta policial

Murielle y su perro Chéva ahora se sientan en el lugar de un tiroteo reciente, donde aún se ven las marcas de una pequeña piscina de sangre. Expresó su esperanza de que pronto regrese la paz a su calle. ‘Me gusta vivir aquí; Es como un pequeño pueblo dentro de la ciudad’. Sin embargo, la realidad es muy distante de la paz, con la violencia relacionada con drogas continuando amenazando la seguridad de residentes y visitantes por igual.

La policía y los gardaí continúan sus investigaciones sobre el tráfico de drogas transfronterizo, though La situación en Bruselas refleja una tendencia más amplia de aumento de la violencia relacionada con drogas, impulsada por las altas ganancias asociadas al comercio. El desafío para las autoridades es abordar las causas raíz de la violencia mientras garantizan la seguridad de las comunidades afectadas por el comercio.