La Comisión Olímpica Internacional (COI) anunció que a partir de 2028 las categorías femeninas de los deportes olímpicos estarán limitadas a mujeres biológicas, según el BBC. La nueva política. Que entrará en vigor durante los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, incluye una prueba de sexo ‘una vez en la vida’ para determinar la elegibilidad para competir en la categoría femenina. Esta prueba busca evitar que mujeres transgénero y aquellas con diferencias en el desarrollo sexual (DSD) que hayan atravesado la pubertad masculina compitan en la categoría femenina.

La nueva política y sus implicaciones

La presidenta de la COI, Kirsty Coventry, afirmó que la política fue ‘dirigida por expertos médicos’ y enfatizó la importancia de la equidad y la seguridad en la competencia femenina. ‘Está absolutamente claro que no sería justo que hombres biológicos compitan en la categoría femenina’, dijo. ‘Además, en algunos deportes simplemente no sería seguro.’

La elegibilidad para la categoría femenina se determinará mediante una prueba para detectar el gen SRY, la región determinante del sexo Y, parte del cromosoma Y que causa el desarrollo de características masculinas. La COI describió este método como ‘no intrusivo’ en comparación con otros métodos posibles y señaló que los atletas que den negativo en la prueba del gen SRY cumplirán permanentemente los criterios de elegibilidad para competir en la categoría femenina.

Los atletas que fallen en la prueba aún serán incluidos en otras clasificaciones para las que califiquen, como categorías masculinas, mixtas y abiertas; este cambio marca un giro significativo en la política, ya que la COI anteriormente dejaba las regulaciones sobre la elegibilidad de género a las federaciones de los deportes individuales.

Controversia y debate

La nueva política ha generado controversia. Los partidarios argumentan que es necesaria para preservar la equidad y la seguridad en la competencia femenina — También afirman que la prueba genética es un enfoque confiable, confidencial y proporcional respaldado por científicos del deporte y la mayoría de los atletas. Sin embargo. Los oponentes siguen preocupados por el riesgo de falsos positivos y la naturaleza intrusiva de la prueba.

Un grupo de académicos recientemente calificó la prueba de sexo como un ‘paso atrás y un anacronismo perjudicial’ en un informe presentado al British Journal of Sports Medicine. Arguyeron que la prueba viola los derechos humanos de los atletas y podría generar estigma y angustia psicológica; El informe también criticó este enfoque por reducir una característica compleja a un solo gen.

La COI utilizó la prueba del gen SRY en la década de 1980, pero la abandonó en la década de 1990 tras varios ‘falsos positivos’ y preocupaciones sobre el trato de las atletas femeninas. Ahora, bajo presión creciente, la COI ha adoptado un nuevo enfoque, y será interesante ver si ahora enfrentará algún desafío legal.

Cómo la COI llegó a su decisión

La COI dijo que su grupo de trabajo revisó la evidencia científica más reciente durante los últimos 18 meses, lo que mostró un ‘consenso claro’ de que ‘el sexo masculino brinda una ventaja en todos los deportes y eventos que dependen de fuerza, potencia y resistencia’. La COI consultó a un ‘amplio rango de expertos en campos relevantes’ y una encuesta en línea con más de 1.100 respuestas.

También se realizaron entrevistas con ‘atletas afectados de todo el mundo’. La COI dijo que las opiniones recopiladas en la consulta con atletas revelaron un ‘consenso fuerte’ de que ‘la equidad y la seguridad en la categoría femenina requieren reglas de elegibilidad basadas en la ciencia clara.’

Este cambio no se aplica a ningún programa de deportes de base o recreativos, y la COI dijo que los resultados de cualquier prueba no se aplicarían retroactivamente. Coventry enfatizó que ‘cada atleta debe ser tratado con dignidad y respeto’ y que los atletas necesitarán ser sometidos a una prueba solo una vez en su vida.

Coventry también dijo que ‘debe haber una educación clara sobre el proceso y asesoramiento disponible, junto con asesoramiento médico especializado’. La decisión de la COI refleja una tendencia más amplia en la gobernanza deportiva, donde el equilibrio entre equidad e inclusión se ha vuelto cada vez más complejo.

La política tendrá implicaciones de gran alcance para atletas transgénero y con DSD, muchos de los cuales han enfrentado una intensa vigilancia mediática y desafíos legales en los últimos años. La decisión de la COI ha sido bienvenida por algunos que argumentan que es esencial proteger la integridad de la competencia femenina. Sin embargo. También ha generado críticas de defensores de los derechos transgénero, quienes sostienen que podría violar los derechos humanos y socavar el principio de inclusión.

La política de la COI entrará en vigor en 2028, y el impacto de esta decisión se sentirá en los años que preceden a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. Los atletas. Federaciones deportivas y organizaciones de derechos humanos estarán observando de cerca cómo se implementa esta nueva política y si resistirá la revisión legal.