Más de 2.400 estudiantes de la JNU votaron en un referéndum celebrado el 10 de marzo, pidiendo en forma abrumadora la renuncia de la vicecanciller Santishree Dhulipudi Pandit. De los 2.409 votos registrados, 2.181 — o el 90,54% — apoyaron su destitución. Solo 207 estudiantes, o el 8,59%, votaron a favor de su continuidad, mientras que 21 boletas se consideraron inválidas.
Protestas por comentarios basados en la casta y acusaciones de corrupción
El referéndum siguió a meses de protestas estudiantiles contra las declaraciones de Pandit, incluyendo su polémica afirmación de que ‘los Dalits y los negros están drogados con la victimización’. El comentario, visto ampliamente como ofensivo y basado en la casta, generó una gran indignación en el campus de la JNU y más allá.
Los estudiantes, respaldados por el personal docente y organizaciones estudiantiles, realizaron huelgas y bloqueos en varias escuelas de la universidad para exigir responsabilidad y transparencia. Las protestas se iniciaron inicialmente por preocupaciones sobre la corrupción y la gestión de asuntos internos por parte de la administración.
La JNUSU, la unión estudiantil, lideró el movimiento, coordinando acciones a través de reuniones generales de los cuerpos escolares (GBMs). Estas reuniones permitieron a los estudiantes decidir colectivamente sobre acciones, incluyendo huelgas y manifestaciones, reforzando la naturaleza democrática de las protestas.
Represión y detenciones generan preocupaciones más amplias
La administración respondió con fuerza, presentando múltiples informes preliminares (FIR) contra estudiantes, incluyendo líderes de la unión estudiantil, por llevar a cabo decisiones tomadas a través de procesos democráticos. La situación se intensificó cuando los estudiantes marcharon al Ministerio de Educación para exigir la implementación de regulaciones del Consejo de Investigación Científica (UGC) y la renuncia de la vicecanciller.
Durante la marcha, más de 50 estudiantes fueron detenidos por la policía, con 14 arrestados y enviados a la cárcel de Tihar, donde permanecieron tres días. La vicecanciller, sin embargo, no emitió ninguna declaración pública condenando las acciones policiales contra sus propios estudiantes.
Esta falta de respuesta, junto con el fuerte despliegue policial, generó preocupaciones serias sobre la supuesta complicidad entre la administración y las fuerzas del orden. Los estudiantes argumentaron que la represión fue una respuesta directa a la presión ejercida por la huelga y los bloqueos en curso.
El referéndum refleja el sentir de los estudiantes
El referéndum, organizado por la JNUSU, fue una respuesta directa a las crecientes demandas de responsabilidad. Buscaba medir democráticamente la postura de la comunidad estudiantil sobre si Pandit debía continuar como vicecanciller.
El voto abrumador contra su continuidad subrayó la profunda insatisfacción de los estudiantes con su liderazgo. El referéndum se considera un momento significativo en la historia de la JNU, destacando el poder de las voces estudiantiles para exigir reformas institucionales.
La JNUSU ha anunciado planes para organizar una audiencia pública con la vicecanciller la próxima semana, en la que se invitarán a jueces retirados, expertos en derecho, académicos y activistas. La audiencia incluirá la presentación de un informe detallado sobre acusaciones de corrupción, nepotismo, castismo y violaciones de políticas de reservas.
La JNUSU ha reiterado su demanda por la renuncia inmediata de Pandit y ha llamado al Ministerio de Educación para que tome en cuenta el mandato democrático expresado por los estudiantes.
Los acontecimientos en la JNU han atraído la atención nacional, con muchos viendo el referéndum como un momento histórico en la activismo estudiantil. El resultado también ha generado debates sobre el rol de las universidades en la atención de temas relacionados con la casta, la corrupción y la gobernanza.
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