Un colapso glacial y un flujo de escombros en la región fronteriza entre Nepal y Tíbet provocaron una inundación catastrófica que ha dejado al menos 162 muertos y cientos de desaparecidos, según medios estatales chinos y funcionarios nepalíes. El evento fue inicialmente reportado como un terremoto por el ministro de Relaciones Exteriores de Nepal y el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), pero se identificó posteriormente como un colapso glacial y un flujo de escombros, no un terremoto, tras un análisis adicional de datos sísmicos e imágenes satelitales.
Causas y preocupaciones por el cambio climático
El ministro de Relaciones Exteriores de Nepal inicialmente sugirió que un terremoto en la frontera entre Tíbet y Nepal podría haber desencadenado el desastre. Sin embargo, el USGS aclaró posteriormente que el incidente fue un colapso glacial y un flujo de escombros, indicando: “Un análisis adicional de estaciones sísmicas cercanas, ondas sísmicas de largo periodo e imágenes satelitales llevaron a la determinación de que el evento sísmico fue en realidad un colapso glacial y un flujo de escombros, y que no hubo terremoto alguno”.
Simon Cook, profesor senior de energía, medio ambiente y seguridad en la Universidad de Dundee, especializado en glaciología, señaló que el cambio climático podría haber tenido un papel en el desastre. El equipo de Cook detectó que la parte inferior de un glaciar cerca de la cima de Langtang Lirung, unos 15 km (9 millas) al oeste del lugar de la inundación, se había desplomado, moviéndose hacia el noroeste y río abajo. Se conoce que el cambio climático acelera el deshielo glaciar en la región del Hindu Kush Himalaya.
Impacto y esfuerzos de rescate
La inundación causó una destrucción masiva en la región montañosa, con poderosas olas de lodo y roca que arrasaron el valle del río Bhotekoshi y llegaron al centro de Nepal. El New York Times informó que la red de telecomunicaciones se ha colapsado, complicando los esfuerzos de rescate; videos impactantes capturaron la velocidad y la fuerza de la inundación, que destruyó puentes, dañó represas y sumergió casas en cuestión de segundos.
Balendra Shah, primer ministro de Nepal, confirmó que al menos 19 puentes y 25 millas de carreteras fueron destruidos por la inundación — las Naciones Unidas y las autoridades nepalíes estiman que alrededor de 10.000 hogares necesitan ayuda inmediata. Entre los desaparecidos figuran 134 ciudadanos de India, 47 de Estados Unidos, 33 del Reino Unido, 34 de Australia, 24 de Canadá y 19 de Malasia, según la autoridad de turismo de Nepal. No se reportan ciudadanos suizos desaparecidos en este momento.
Desafíos y respuesta internacional
La magnitud de la destrucción ha puesto de relieve los desafíos que enfrenta Nepal para responder a desastres de este tipo; el país carece de la infraestructura y los recursos comparables a naciones más desarrolladas como Australia, según un informe. Los equipos de rescate trabajan con capacidad limitada, y los esfuerzos para localizar y asistir a los sobrevivientes continúan.
Mientras científicos y autoridades continúan analizando la secuencia de eventos que llevaron al desastre, la comunidad internacional también interviene con ayuda y apoyo. El desastre pone de manifiesto los crecientes riesgos asociados al cambio climático en regiones montañosas, donde el deshielo y la inestabilidad glacial pueden provocar eventos catastróficos con poca advertencia.
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