Cientos de miles de personas salieron a las calles de Alemania el fin de semana para protestar contra la Alternative for Germany (AfD) tras su victoria abrumadora en elecciones estatales.
Manifestaciones masivas en ciudades clave
Cerca de 150.000 personas participaron en alrededor de 20 ciudades el sábado, incluyendo Berlín, Hamburgo y Múnich, en protestas organizadas por Pruef, un grupo que pide la prohibición de la AfD.
Los manifestantes portaban pancartas con lemas como “Prohíban a la AfD ahora” y “La democracia no necesita alternativas”.
“Una amplia sección de la sociedad civil está en las calles para evitar que los enemigos de la constitución… obtengan poder gubernamental”, declaró Christoph Bautz, director de Campact, otro grupo organizador que estimó 25.000 personas en Hamburgo y 12.000 en Múnich.
Según la policía, miles más se unieron a protestas separadas en Berlín.
Victoria electoral de la AfD y contramanifestación
La AfD organizó su propia contramanifestación en la capital alemana, encabezada por Kristin Brinker, candidata principal del partido para las próximas elecciones regionales de Berlín.
Las protestas siguen a un resultado inesperado para la AfD en Sajonia-Anhalt, un estado del este de Alemania, donde el partido obtuvo casi el 44 % de los votos el 6 de septiembre, superando con creces el 17 % obtenido por el Partido Cristiano Social (CSU), que ha dominado la política alemana durante mucho tiempo.
La AfD, conocida por su postura antiinmigración y su postura favorable hacia Rusia, no logró una mayoría absoluta y ahora negocia con otros partidos para formar un gobierno, lo que la convertiría en el primer partido de extrema derecha en liderar un estado alemán desde el fin de la era nazi en 1945.
El líder estatal de la AfD, Ulrich Siegmund, calificó el resultado como histórico, diciendo a sus seguidores: “El pueblo ha dejado claro que finalmente quiere un cambio político y, sobre todo, ha mostrado que quiere hacerlo con nosotros”. Desde entonces ha mostrado disposición a trabajar con otros partidos, tras haber dicho anteriormente que quería gobernar solo.
Preocupaciones políticas e históricas
El crecimiento de la AfD ha generado gran inquietud en muchos alemanes, dada la historia del país y su compromiso de no repetirla.
Ahora necesita un socio de coalición, aunque todos los partidos principales se han negado hasta ahora a gobernar con la AfD bajo una política de largo alcance conocida como el “muro de contención”. El partido está proyectado para ganar 39 de 83 escaños en el parlamento estatal, tres menos de una mayoría. La extrema derecha nunca ha formado parte de una coalición gobernante en Alemania, ni a nivel estatal ni nacional.
Esta inquietud ha impulsado crecientes llamados para prohibir por completo a la AfD, aunque sería difícil legalmente en Alemania, y el canciller Merz ha mostrado reticencia para perseguirlo.
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