La magnitud de la destrucción por las inundaciones en la frontera entre Nepal y Tíbet se hace más clara, con imágenes satelitales que muestran carreteras, puentes y aldeas completamente destruidas. Al menos 390 personas murieron y casi 1.500 siguen desaparecidas en alrededor de 30 países, según informes.

Desastre provocado por un lago de barrera natural

Las inundaciones repentinas y los deslizamientos en la región del Himalaya, especialmente en la frontera entre Nepal y China, continúan generando una emergencia humanitaria importante — El número de fallecidos supera con creces los 400, mientras que cientos siguen desaparecidos. Las operaciones de rescate se complican aún más por nuevas inundaciones tras el desbordamiento de un lago de barrera natural, según la Organización Mundial Bullying Sin Fronteras.

Ayuda internacional y respuesta local

La ex judoca de élite Sabrina Filzmoser está organizando envíos de ayuda para las personas afectadas en la región del Himalaya; Ella fundó un proyecto para niños en la zona y ahora está usando sus contactos para apoyar los esfuerzos de alivio. “Es difícil determinar quiénes están afectados y cuántas personas hay en realidad”, dijo en una entrevista con la ‘Krone’.

El número de muertos confirmados por la grave inundación repentina en la frontera entre Nepal y China alcanzó los 797, con más de 3.000 personas desaparecidas, según NHK. Las autoridades nepalíes reportaron 781 fallecidos y 2.502 personas desaparecidas. Cinco ciudadanos japoneses siguen sin ser localizados. Mientras tanto, los medios estatales de China reportan 16 muertos y 546 personas desaparecidas dentro de sus fronteras.

Nepal ha desplegado casi 10.000 efectivos militares y personal en las zonas afectadas, usando helicópteros y otros equipos para buscar a los desaparecidos. Operaciones de rescate también se llevan a cabo cerca de una planta hidroeléctrica en Rasuwa, Nepal, donde más de 100 personas estarían atrapadas en una cueva, según autoridades locales.

Impacto en la infraestructura y la vida diaria

Las inundaciones han interrumpido los servicios de electricidad y comunicación en muchas zonas. Un gran número de residentes se encuentra aislado debido a carreteras y puentes dañados o destruidos. Muchas comunidades aisladas sufren escasez de alimentos, agua potable, productos de higiene y otros suministros esenciales, según funcionarios locales.

Los residentes que apenas sobrevivieron al desastre se quedaron sin nada. Rajendra, un habitante local, dijo: “Arroz, maíz, ropa, todo se fue. Lo único que tengo es lo que llevo puesto ahora. La tienda de té también se fue”.

Los meteorólogos pronostican lluvias intermitentes en la zona afectada el lunes y han instado al público a mantenerse alerta ante el riesgo de desastres secundarios. El pronóstico climático agrega complejidad a los esfuerzos de rescate y recuperación.