American Airlines está intensificando su enfoque en viajeros premium para reducir la brecha de rentabilidad con sus principales competidoras estadounidenses, Delta Air Lines y United Airlines. La aerolínea anunció que aumentará el número de asientos premium en aviones de fuselaje estrecho, con el objetivo de elevar el porcentaje de estos asientos del 25% actual al 40% en los próximos años. Además, la aerolínea planea reactivar las pantallas de entretenimiento en los asientos, un movimiento que espera ayudar a aumentar los ingresos por pasajero.

Medidas estratégicas para competir

Como parte de su estrategia más amplia para mejorar su rendimiento, American Airlines lanzará una nueva ruta transpacífica entre el Aeropuerto Internacional O’Hare de Chicago y el Aeropuerto de Narita en Tokio a partir del 27 de marzo de 2027. El vuelo, operado por un Boeing 787-9 Dreamliner, contará con 30 asientos de Flagship Business y 21 asientos de Economy Premium, destinados a viajeros de negocios y clientes premium. Este será el primer servicio directo a Asia desde Chicago desde que terminó la pandemia y forma parte de una mayor reestructuración del aeropuerto de O’Hare, donde American ha agregado más de 30 destinos nuevos e invertido en instalaciones premium como el Admirals Club.

A pesar de que American Airlines está ampliando su presencia, sigue estando rezagada en rentabilidad frente a Delta y United. En el segundo trimestre de 2024, la aerolínea generó casi la mitad de sus ingresos por boletos de los pasajeros premium, a pesar de que estos ocupan solo alrededor del 30% de los asientos. Mientras tanto, el CEO de United, Scott Kirby, quien fue despedido por American hace una década, ha impulsado fusiones masivas con ambas aerolíneas, aunque estos esfuerzos no han ganado apoyo entre los expertos en antitrust ni entre los organismos regulatorios.

Desafíos financieros y volatilidad reciente

A pesar de los recientes aumentos en los ingresos, American Airlines enfrenta vientos en contra financieros. La empresa reportó su mejor ingreso trimestral de la historia, de 16.7 mil millones de dólares en el segundo trimestre, un aumento del 16% en comparación con el año anterior. Sin embargo, los precios crecientes del combustible han moderado las expectativas. El director financiero, Devon May, señaló en una reciente llamada de resultados que la empresa inicialmente proyectaba beneficios antes de impuestos cercanos a los 1.5 mil millones de dólares para el año, cuatro veces su pronóstico de 2025, pero las tendencias actuales de los precios del combustible han obligado a revisar hacia abajo estas proyecciones.

Según un modelo de TIKR, las acciones de American Airlines se espera que alcancen los 21 dólares para diciembre de 2030, lo que representaría un retorno total del 33% y un retorno anualizado del 7%. Aunque las acciones han subido un 68% en un trimestre, se han retraído a unos 16 dólares el 7 de agosto; las acciones de la aerolínea han subido solo un 3% en lo que va del año, reflejando la volatilidad del sector.

Incidencias operativas y de seguridad

Por otro lado, American Airlines recientemente tuvo que enfrentar una emergencia aérea cuando un dispositivo electrónico de un pasajero se incendió en un vuelo de Atlanta a Dallas-Fort Worth. El piloto informó de humo y fuego en la parte trasera del avión durante la aterrizaje, mientras que las azafatas contuvieron la situación y el avión aterrizó con seguridad. Un pasajero fue atendido por lesiones y más tarde fue dado de alta. El avión utilizó su propia energía para moverse hasta la terminal, y el personal de emergencia estuvo presente como parte de un procedimiento estándar; American elogió al personal por su “profesionalismo y respuesta rápida”.

Este incidente expone los desafíos operativos que enfrentan las aerolíneas, especialmente con el aumento en el número de dispositivos llevados a bordo; Mientras tanto, la dirección de American sigue enfrentando presión de los sindicatos de empleados. Tanto el sindicato de azafatas como el de pilotos han cuestionado la efectividad del actual liderazgo bajo el CEO Robert Isom, con el sindicato de azafatas pidiendo un cambio de liderazgo a principios de este año. Isom reconoció una “brecha significativa” entre el desempeño de la empresa y sus metas en una reciente reestructuración del liderazgo senior.