Aboubacar Sidiki Diakité. Conocido como Toumba. Falleció el miércoles temprano en un hospital tras una emergencia médica, según la administración penitenciaria. Estaba cumpliendo una condena de 10 años por su participación en la masacre del estadio de Conakry en 2009, donde más de 150 personas murieron y al menos 109 mujeres fueron violadas. Diakité fue una figura clave en el régimen militar que gobernó en ese momento el país africano occidental.

Figura controvertida en prisión

Mientras estuvo en prisión, Diakité permaneció como una figura controvertida, habiendo creado un partido político y tratando de postularse como candidato presidencial; el año pasado, declaró su intención de participar en las elecciones presidenciales, pero el Tribunal Supremo rechazó su candidatura, considerando que no era elegible. En el momento de la masacre, Diakité era el comandante de la guardia presidencial y un aliado cercano del antiguo gobernante militar Moussa Dadis Camara.

La administración penitenciaria confirmó que Diakité fue declarado fallecido en el Hospital Militar Samory Touré en Conakry, donde fue llevado tarde el lunes. Su informe médico indicó síntomas que incluyeron inflamación gástrica, dolor abdominal y estreñimiento. Su muerte ha generado reacciones mixtas en Guinea, donde el recuerdo de la violencia de 2009 sigue siendo sensible políticamente, y muchos aún buscan justicia.

Legado de la masacre de 2009

Miles de personas se habían reunido en un estadio el 28 de septiembre de 2009 para protestar contra la posibilidad de que Camara se postulara como candidato presidencial. Según las órdenes de Camara, las fuerzas de seguridad abrieron fuego contra la multitud, matando a más de 150 personas e hiriendo a cientos. Según los hallazgos judiciales, al menos 109 mujeres y niñas también fueron violadas.

Camara sobrevivió a un disparo en la cabeza poco después de la masacre, que se atribuyó a Diakité, según la agencia de noticias AFP. Diakité luego huyó del país y fue arrestado en Senegal en diciembre de 2016, donde vivía bajo una identidad falsa. Un año más tarde, fue extradado a Guinea.

Camara pasó 12 años en el exilio antes de regresar a enfrentar la justicia. Después de un juicio de 22 meses, él y siete de sus comandantes fueron condenados en 2024. Camara fue condenado a 20 años de prisión por crímenes contra la humanidad, pero fue perdonado en marzo del año pasado por el líder actual Mamady Doumbouya, menos de un año después de su encarcelamiento, por razones de salud.

Tensiones políticas sin resolver

La muerte de Diakité ha subrayado las tensiones sin resolver en el paisaje político de Guinea, donde figuras militares anteriores han seguido ejerciendo influencia mucho después de dejar el poder. Los límites entre justicia, reconciliación y ambición política siguen siendo disputados.

Guinea ha experimentado períodos repetidos de inestabilidad desde su independencia, marcados por golpes de Estado, elecciones disputadas y represión violenta del descontento. Aunque el país ha regresado formalmente a la regla civil, los esfuerzos para abordar las violaciones pasadas han sido lentos y, en algunos casos, profundamente divisivos.

En 2010, poco después de la masacre, Alpha Condé ganó una elección presidencial. Fue depuesto en el más reciente golpe de Estado del país en 2021 por Doumbouya, quien luego ganó elecciones presidenciales el año pasado. La muerte de Diakité plantea nuevas preguntas sobre el legado de la responsabilidad y sobre el destino de quienes fueron responsabilizados por uno de los episodios más oscuros de la historia reciente de Guinea.

Según la administración penitenciaria, Diakité fue declarado fallecido en el Hospital Militar Samory Touré en Conakry. Su informe médico indicó síntomas que incluyeron inflamación gástrica, dolor abdominal y estreñimiento. Su muerte ha generado reacciones mixtas en Guinea, donde el recuerdo de la violencia de 2009 sigue siendo sensible políticamente, y muchos aún buscan justicia.

Un experto político comparó su muerte con “el fin de una era”, diciendo a la BBC: “Murió, pero la verdad completa murió con él.” La masacre de 2009 sigue siendo un capítulo oscuro en la historia de Guinea, con más de 150 personas muertas y 109 mujeres violadas. Diakité fue una figura central en esa tragedia y fue condenado posteriormente por su papel.

Su muerte ha reavivado discusiones sobre la responsabilidad y la justicia en la región, con muchos cuestionándose si la verdad completa sobre la masacre alguna vez será revelada. El paisaje político en Guinea sigue siendo complejo, con líderes militares anteriores que continúan ejerciendo influencia a pesar de las consecuencias legales.

Mientras el país avanza, el legado de la masacre de 2009 y el papel de figuras como Diakité continuarán moldeando su futuro político. Los esfuerzos continuos para abordar las violaciones pasadas serán cruciales para determinar el camino a seguir para Guinea y su pueblo.