Justin Keno. Director del colegio Nelson Mandela en Bunia, observa cómo más de 400 estudiantes pasan por las puertas cada mañana, preguntándose cuál podría estar portando el virus de Ebola. Para prevenir la propagación. Ha instalado lavamanos y prohibido a vendedores de comida en las puertas de la escuela.

Brotes de Ebola en el Congo y Uganda

Los ministerios de salud de la República del Congo (DRC) y de Uganda anunciaron brotes de Ebola el 15 de mayo, pero se cree que el virus ya circulaba semanas antes sin ser detectado. La epidemia. Declarada emergencia sanitaria internacional por la Organización Mundial de la Salud, es causada por el raro virus Bundibugyo, que no tiene vacuna ni tratamiento aprobado.

Según un informe gubernamental. Al 10 de junio el brote había causado 136 muertos entre 676 casos confirmados en el Congo, and En Uganda, al 6 de junio, según la OMS, el brote dejó 2 muertos entre 19 casos confirmados. El informe del Congo también señaló que el virus se extendió a tres nuevas zonas sanitarias, todas en las provincias de Kivu del Norte e Ituri.

Impacto económico en los residentes de Bunia

Sylvie Guilaine. Expropietaria de una tienda de ropa usada, cerró su negocio por el riesgo de contraer la enfermedad; ahora trabaja como ayudante de albañil y sumerge sus ropas de trabajo en lejía para evitar contagiar el virus. Yves Buakya. Conductor de mototaxi, ha visto caer sus ingresos porque los pasajeros evitan compartir viajes — Richard Ngongo, agente de viajes aéreos, dijo que los vuelos están bloqueados y sus cajas están vacías, afectando su negocio.

Georgette Kalume, que maneja una tienda de ropa usada, dijo que su congregación de Testigos de Jehová dejó de visitar puertas para predicar y ahora usan WhatsApp. Condenó la falta de visitas de concienciación sobre el Ebola por parte del gobierno o organismos humanitarios. Los médicos en el este del Congo luchan con escasez de equipo básico para protegerse y evitar la propagación del virus, en parte debido a recortes de ayuda, dificultades logísticas y la magnitud del brote.

Retos para contener el virus

El Comité Internacional de Rescate advirtió que el equipo de protección básica podría agotarse en días debido a los cierres de fronteras con Uganda y Ruanda, donde se obtienen muchos suministros, y la inseguridad en las rutas de transporte. La Comisión de Salud de África dijo que al 4 de junio solo un cuarto de los suministros críticos necesarios para los próximos tres meses había llegado al Congo y Uganda. Treinta y cuatro trabajadores de la salud han contraído el virus, y siete han muerto a causa de él.

En el hospital Elikya, el doctor Yazid Yassine dijo que la sala de aislamiento estaba llena, a pesar de que el número de camas aumentó de seis a más de 18. Maki Mugeni Sagesse, secretario académico de la Universidad ISIG, logró prevenir infecciones en el campus instalando lavamanos con cloro y realizando sesiones de concienciación antes de las clases. El doctor Charles Kachindi del hospital CME Nyankunde describió una situación sombría con 10 casos confirmados y 15 muertos. Las pruebas no son tan útiles como se esperaría, ya que los resultados tardan hasta tres días en llegar.

A pesar del creciente peligro, la desinformación es un problema importante. Yassine ha visto llegar pacientes tarde tras creer que el brote es falso y acudir a curanderos tradicionales. Las personas se han vuelto hostiles, y Yassine ha recibido amenazas de muerte. Ngongo, operador aéreo, sigue sin convencerse de que el brote sea una mentira, señalando que los médicos no morirían por una mentira.