Nueva York — El equipo meteorológico del New York Times se distingue por centrarse en lo que las previsiones no pueden predecir con certeza. Reporteros como Judson Jones, Amy Graff y Nazaneen Ghaffar, junto a la subeditora Erin McCann y el líder John Keefe, detallaron su proceso en recientes entrevistas.

Lanzado en 2022 y ampliado en 2024, el equipo combina reporteros, un meteorólogo, editores gráficos e ingenieros de datos. Colaboran con el departamento gráfico y colegas de la redacción durante alertas graves. Este fin de semana vigilaron un nor’easter que amenaza con condiciones de ventisca en la costa noreste de EE.UU. La semana pasada cubrieron un potente sistema tormentoso en California —que provocó una avalancha mortal—, vientos feroces que mataron personas en Colorado, incendios en Oklahoma, bajadas de calidad del aire en Nueva York y aludes en Austria.

Keefe señaló dos cambios clave respecto a la cobertura meteorológica previa del Times. ‘Cubrimos el tiempo extremo —tormentas de nieve, huracanes, olas de calor— con más frecuencia y, en muchos casos, antes de que ocurra’, declaró. Los avances en previsiones permiten alertas fiables días antes. Aun con incertidumbres, el equipo las explica con claridad.

A diferencia de las apps meteorológicas que vierten datos crudos, el equipo aporta contexto. ‘Evitamos previsiones puramente deterministas y ofrecemos una visión probabilística’, dijo Jones. Describen escenarios probables y atípicos, tratando a los lectores como colaboradores. Ghaffar añadió que las previsiones se basan en probabilidades, no en garantías. Pequeños cambios atmosféricos pueden alterar drásticamente los resultados en tierra.

Las decisiones de cobertura priorizan la utilidad. ‘Somos un equipo pequeño en un mundo grande’, informó McCann. Apuntan a eventos extremos o inusuales, desde sistemas invernales masivos que afectan a la mitad de la población de EE.UU. hasta curiosas formaciones de agua en el norte de California tras lluvias intensas. El peligro potencial para personas guía las elecciones, sobre todo antes de huracanes cuando las previsiones evolucionan rápido. El equipo contrarresta el sensacionalismo online sobre modelos atípicos —como pronósticos de 30 cm de nieve cuando un centímetro parece más probable— con contexto.

El trabajo diario arranca con modelos globales de previsiones. Jones, con certificado en meteorología de la Universidad Estatal de Mississippi, detecta anomalías y mantiene previsiones independientes. Traduce jerga técnica en historias accionables. Cuando los modelos convergen a tres días vista, la planificación de cobertura se acelera.

Graff consulta oficinas del Servicio Meteorológico Nacional disponibles 24/7 en todo EE.UU. Los pronosticadores comparten preocupaciones regionales e incertidumbres. Para riesgos de lluvia e inundaciones en California, contactan expertos del Centro para Clima y Agua Extremos del Oeste de la Universidad de California en San Diego.

El grupo de Keefe ingiere datos del Servicio Meteorológico Nacional cada pocos minutos, más feeds especializados. Satélites de la NASA y datos de Cal Fire siguen incendios. Mapas del USGS rastrean terremotos. PowerOutage.com vigila apagones.

Pese a recortes de personal en 2025 en el Servicio Meteorológico, el servicio se mantuvo estable, según Jones. La agencia ya estaba tensionada pero experta en priorizar tormentas. Las alertas tempranas continuaron sin interrupciones. Expertos prevén problemas en un par de años si las tensiones crecen.

Sobre el cambio climático, McCann indicó que el equipo de Clima del Times aporta contexto a largo plazo. El equipo meteorológico maneja previsiones diarias. Ahora ocurren más fenómenos extremos, pero enfatizan los límites científicos para vincular eventos individuales a tendencias. La cobertura entrelaza predicciones a corto plazo con cambios amplios, siempre anclada en datos.

Keefe elogió a los periodistas visuales del Times como los mejores del mundo. Crean visualizaciones claras de datos densos. Al emitir alertas drásticas —como riesgos de incendios un día antes de los catastróficos fuegos de Los Ángeles del año pasado—, las decisiones pasan riguroso escrutinio. El objetivo: información fiable sin el sensacionalismo que afecta a otros medios.