Un gran incendio forestal ha estallado en el centro de Colombia, poniendo en riesgo al popular destino turístico de Villa de Leyva, según informaron autoridades locales. El fuego se encuentra en el departamento de Boyacá y avanza hacia el cerro de San Marcos, una zona conocida por su arquitectura colonial y calles empedradas que atraen a más de un millón de visitantes anualmente.

Respuesta y movilización

El incendio ha consumido ya 40 hectáreas de bosque nativo, con columnas de humo visibles desde la plaza central del pueblo, según informó el gobierno colombiano. El sábado por la noche, el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, publicó en X, afirmando que “Villa de Leyva no está sola” y comprometiéndose a movilizar todos los recursos del Estado para combatir el fuego y proteger el pueblo.

Para combatir las llamas, el gobierno del departamento de Boyacá anunció que enviará dos aviones para apoyar los esfuerzos de extinción — Un helicóptero militar también participará, junto con bomberos de Bogotá, informó el ministro del Interior, Rodrigo Lara. El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, enviará un equipo de bomberos para unirse a los equipos locales de Tunja y Boyacá para reforzar los esfuerzos de contención y proteger el centro urbano.

Impacto de El Niño y el cambio climático

Los incendios forestales en los Andes ecuatoriales suelen alcanzar su punto máximo durante la temporada seca, pero este año están siendo exacerbados por un patrón climático severo de El Niño. Temperaturas récord y la falta de humedad han convertido grandes extensiones de vegetación andina en zonas propensas a incendios, intensificando una crisis que ya ha provocado 18 incendios activos en todo el país, según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).

El Niño, un patrón climático natural, se siente a nivel global y no afecta a toda la región suramericana de la misma manera, pero induce sequías extremas en algunas zonas y lluvias torrenciales en otras. Este año, se ha visto agravado por los efectos del cambio climático, lo que ha generado preocupación entre científicos, gobiernos y trabajadores de ayuda.

El calentamiento del Pacífico adyacente ha provocado inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra en países como Perú y Ecuador. A diferencia del sur del continente, donde Argentina, Chile y Uruguay han experimentado lluvias inusuales, El Niño está causando el efecto opuesto en la parte norte. Una reducción significativa de las precipitaciones ha llevado a condiciones de sequía severa, lo que inhibe la formación de nubes y desplaza los patrones normales de lluvia, elevando las temperaturas promedio muy por encima del nivel habitual.

Preocupaciones y análisis de expertos

Stephanie Roe, científica climática principal de la Fundación WWF, afirmó: “El Niño puede traer extremos climáticos devastadores por sí solo, pero se desarrolla hoy en un planeta mucho más cálido, aumentando la probabilidad de que calor, sequía, inundaciones y fuego empujen a comunidades y ecosistemas más allá de lo que hayan experimentado antes”. El aumento de calor evapora rápidamente la humedad del suelo y las cuencas hídricas, dejando a países como Colombia con períodos prolongados de sequía y precipitaciones críticamente bajas.

Los efectos de El Niño se ven agravados por el calentamiento global, lo que incrementa la frecuencia e intensidad de eventos climáticos extremos; Esto ha llevado a un aumento de crisis en la región, siendo Colombia especialmente vulnerable a la combinación de El Niño y el cambio climático.