Colonos israelíes intentaron incendiar una mezquita en el pueblo de Tell, en el Cisjordania, según informó el ministerio de asuntos religiosos de la Autoridad Palestina, en el último ataque contra un lugar sagrado. La mezquita Abu Bakr al-Siddiq, ubicada cerca de Nablus, sufrió daños como alfombras quemadas, puertas frontales rotas y paredes y ventanas negras por el fuego, aunque la estructura permaneció intacta.
Violencia creciente contra lugares de culto
El ministerio de asuntos religiosos condenó el ataque, indicando que un grupo de colonos intentó incendiar parte de la mezquita y escribió lemas racistas en sus paredes. Este incidente forma parte de una tendencia más amplia, con el ministerio informando de 45 ataques contra mezquitas en el Cisjordania solo en 2025.
El ataque resalta las crecientes tensiones en la región, especialmente bajo el actual gobierno israelí, que ha sido acusado de acelerar la expansión de asentamientos y reconocer puntos no autorizados. El ministerio describió el incidente como una demostración de la ‘barbarie alcanzada por la máquina de incitación racista israelí hacia los lugares sagrados islámicos y cristianos en Palestina.’
Según un reportero de AFP en el lugar, el fuego no se extendió por toda la estructura, y no se reportaron heridos. Las fuerzas militares israelíes confirmaron que envían a las fuerzas del ejército y la policía a la zona tras recibir informes y videos del incidente. Las fuerzas actualmente buscan a los sospechosos.
Reacción local y esfuerzos de reconstrucción
Ghassan Daghlas, gobernador de la región de Nablus, que incluye Tell, condenó el ataque en un video publicado en redes sociales. Sosteniendo una manguera de jardín en la mano, dijo: ‘Ellos quemaron la mezquita, y nosotros somos los que la reconstruimos. Esta es nuestra tierra — la tierra de Palestina.’
El ataque ha generado indignación entre los residentes locales, que ya enfrentan los desafíos de vivir bajo ocupación. El pueblo de Tell forma parte del Cisjordania, donde más de 500,000 colonos israelíes residen en asentamientos y puntos no autorizados, considerados ilegales según el derecho internacional. Alrededor de tres millones de palestinos viven en el territorio ocupado, que Israel ha controlado desde 1967.
Aunque la mayoría de los colonos israelíes no participan en la violencia, una fracción pequeña y militante ha estado vinculada a ataques contra palestinos. El actual gobierno israelí, uno de los más derechistas en la historia del país, ha acelerado la expansión de asentamientos y reconocido algunos puntos no autorizados, lo que ha inflamado aún más las tensiones.
Implicaciones más amplias para la paz y la seguridad
El ataque contra la mezquita no es un incidente aislado, sino parte de un patrón de violencia que ha generado preocupación sobre el futuro del proceso de paz. La ONU ha advertido que la solución de dos Estados está siendo ‘quitada a la vista de todos,’ y la comunidad internacional sigue observando la situación con atención.
Con el clima político actual en Israel, la posibilidad de una resolución pacífica del conflicto sigue siendo incierta. Las políticas del gobierno israelí, incluyendo la expansión de asentamientos y el reconocimiento de puntos no autorizados, han sido criticadas por observadores internacionales y han contribuido a la erosión de la confianza entre israelíes y palestinos.
Mientras la situación en el Cisjordania continúa escalando, la comunidad internacional está observando de cerca cualquier desarrollo que pueda llevar a más violencia o a una posible desescalada. Las próximas semanas serán críticas para determinar la trayectoria del conflicto y su impacto en la región.
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