En los últimos días, más de 1.500 migrantes han ingresado al enclave español de Ceuta en el norte de África, según autoridades regionales; la mayoría llegó nadando por la frontera, ya que en algunos momentos las barreras de seguridad no estaban custodiadas. Se calcula que unos 2.000 migrantes hayan cruzado en los últimos 10 días, según medios españoles; el aumento de llegadas ha superado la capacidad de los centros de acogida locales, con cientos durmiendo en las calles y espacios públicos.

Despliegue militar y llamados a la emergencia

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, solicitó formalmente al gobierno español la declaración de una emergencia nacional para abordar la crisis, pero el Ministerio del Interior de Madrid rechazó la petición, indicando que los flujos migratorios no se consideran un riesgo según las regulaciones nacionales de protección civil. Vivas calificó la situación como “dramática”, destacando la necesidad de apoyo militar para restablecer el orden. En respuesta, el gobierno español anunció que la Guardia Civil colaboraría en la seguridad de la ciudad.

Desafíos legales y logísticos

El aumento de migrantes se atribuye a una reciente sentencia del Tribunal Supremo de España. Según funcionarios locales, la decisión prohíbe la repatriación inmediata de migrantes que llegan por vía marítima sin una evaluación individual. Este cambio legal ha provocado un aumento en el número de migrantes que eligen cruzar nadando. Muchos de los recién llegados son jóvenes varones, algunos con aletas, que se han visto corriendo por las calles. En algunos casos, los migrantes han escalado las rocas de la costa para llegar a Ceuta.

Se han reportado varios ahogamientos durante el cruce. El viaje se describe como peligroso para la vida, requiriendo horas de natación y el manejo de estructuras de seguridad anteriores. En un video captado por medios locales, un oficial de la Guardia Civil ayudó a un hombre exhausto a subir desde el mar. Otras imágenes mostraron a migrantes cantando “Viva España” al ingresar al enclave.

Reacciones internacionales y nacionales

La Casa Blanca criticó la gestión del gobierno español de la crisis, aunque no anunció acciones concretas. El gobierno de Ceuta advirtió que la situación se deteriora rápidamente, con instalaciones abarrotadas y creciente desorden. La administración local también señaló que los espacios públicos se están llenando de basura debido al gran número de personas que duermen en las calles. Se estima que algunos de los migrantes son menores, con varios niños entre los recién llegados.

El Ministerio del Interior de España descartó declarar un estado de emergencia, indicando que la migración no se clasifica como una amenaza según las leyes actuales de protección civil. Vivas calificó la situación como un “problema de seguridad nacional” y pidió a Madrid que reconsidere su postura. Sin embargo, no se ha tomado ninguna acción adicional a nivel nacional.

El primer ministro de España, Pedro Sánchez, afirmó que el gobierno está “moviendo todos los resortes” para responder a la crisis en Ceuta. A pesar de estas garantías, la situación sigue siendo inestable, sin una resolución clara a la vista.