MANILA — Las divergentes estrategias ante la disputa territorial con China en el Mar de China Meridional han ampliado el distanciamiento entre el presidente Ferdinand R. Marcos Jr. y la vicepresidenta Sara Duterte-Carpio. Los analistas de GlobalSource Partners, Diwa C. Guinigundo y Wilhelmina C. Mañalac, destacaron el tema en un informe del 18 de febrero.
Esta disputa agrega una ‘dimensión fundamentalmente diferente’ a las tensiones entre los dos líderes, según los analistas. Marcos ha adoptado una postura firme, enfocándose en defender la soberanía mediante reclamaciones legales, declaraciones públicas contra la coerción y una respuesta militar. También busca apoyo internacional más amplio.
Duterte-Carpio, hija del ex presidente Rodrigo Duterte, favorece un camino distinto. Su administración ha destacado conversaciones bilaterales con Pekín y vínculos económicos. Ha ignorado en gran medida la sentencia internacional de 2016 que invalidó las amplias reclamaciones marítimas de China.
Estas diferencias tienen implicaciones más allá de la política doméstica. ‘Estructuras de alianzas alrededor de Estados Unidos o China; postura defensiva ante el acoso de potencias grandes; percepciones de los inversores sobre la paz estratégica y viabilidad; y credibilidad regional’ enfrentan riesgos, según Guinigundo y Mañalac.
Los analistas señalaron un cambio en el paisaje regional. La rivalidad entre Estados Unidos y China, junto con desafíos de seguridad marítima, coloca a Filipinas en un cruce. A diferencia de los conflictos anteriores entre Marcos y Duterte, este está directamente vinculado a la postura del país ante ese orden.
Las aguas de Manila han visto enfrentamientos repetidos. Las embarcaciones de la guardia costera china han bloqueado misiones de reabastecimiento filipinas a puntos como la Zona de Arrecifes de Second Thomas. Marcos respondió aumentando los vínculos militares con Estados Unidos, Japón y Australia. Nuevos pactos de defensa permiten un acceso ampliado de Estados Unidos a las bases filipinas.
Duterte-Carpio ha sido más callada sobre los recientes incidentes. Su oficina no comentó inmediatamente sobre el informe. El equipo de Marcos ha presentado la estrategia como esencial para la seguridad nacional.
Los inversores observan atentamente. Filipinas depende de mares estables para rutas comerciales que transportan electrónicos, ropa y otros productos de exportación. La incertidumbre podría afectar la confianza en la economía insular, ya que navega la inflación y la recuperación postpandemia.
Observadores políticos ven la división como más que política. La alianza estrecha entre Marcos y Duterte, forjada en las elecciones de 2022, se ha debilitado. Discusiones públicas sobre presupuestos y fondos confidenciales ya han tensionado los vínculos. La disputa marítima agrega apuestas geopolíticas.
Guinigundo, ex subgobernador del banco central, y Mañalac, economista, basan su análisis en el giro de Manila. El gobierno de Marcos presentó protestas diplomáticas contra más de 100 incursiones chinas el año pasado solo. La era de Duterte vio menos acciones de este tipo, pero cumbres más cálidas con Pekín.
El informe insta a la claridad. Una postura confusa podría erosionar la disuasión y las alianzas. Mientras las tensiones entre Estados Unidos y China persisten, las decisiones de Filipinas atraen la mirada global.
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