A partir del 25 de febrero, los menores británicos nacidos en el extranjero deberán presentar un pasaporte británico para embarcar en vuelos o entrar al país. En caso contrario, las aerolíneas y los oficiales de la Fuerza de Fronteras los rechazarán. Esta medida cierra una brecha que permitía a estos menores viajar con pasaportes extranjeros.

Funcionarios del Departamento de Asuntos del Interior describieron la política como esencial para modernizar los controles digitales en las fronteras. Una fuente gubernamental dijo a los reporteros que la norma ayuda a distinguir a los ciudadanos británicos legítimos de los que permanecen en el país ilegalmente. ‘Esta medida aplica a todos los ciudadanos británicos, independientemente de su lugar de nacimiento’, afirmó la fuente.

Los menores nacidos en el extranjero con un progenitor británico obtienen automáticamente la doble ciudadanía. No pueden renunciar a ella antes de los 18 años, lo que los vincula a la nueva exigencia: un pasaporte británico completo o el certificado de derecho, más caro. El certificado, una vez emitido, dura toda la vida, sin necesidad de renovaciones, señalaron las autoridades.

Los visitantes extranjeros evitan este trámite con la autorización electrónica de viaje, o ETA. Implementada durante el último año, cuesta 16 libras y otorga acceso durante seis meses. Los menores británicos con doble ciudadanía no pueden usarla. Incluso viajar con un progenitor que posee un pasaporte británico no servirá si el menor carece de su propio documento británico.

La Fuerza de Fronteras tiene discreción en los puntos de entrada. Sin embargo, las aerolíneas revisan los documentos antes del despegue, dijeron las autoridades. Los anuncios públicos sobre los documentos de viaje adecuados se pusieron en marcha en octubre de 2024. Las campañas de concienciación sobre la ETA comenzaron en 2023.

Un portavoz del Departamento de Asuntos del Interior instó a las familias a obtener primero los pasaportes. ‘El certificado es una opción de último recurso’, dijo el portavoz. ‘Otros países, como Estados Unidos, Canadá y Australia, aplican la misma regla a sus ciudadanos.’

La política afecta a las familias. Los pasaportes para menores de 16 años cuestan 57,50 libras, más fotos y envío. El certificado sube a 589 libras. El proceso puede tomar semanas, a veces meses. Los padres en países como Nigeria, India o Pakistán, lugares comunes para nacimientos de expatriados británicos, ahora se mueven con prisa.

Los críticos lo llaman un cobro por dinero. La doble ciudadanía vincula a estos menores a las normas del Reino Unido, pero los cargos son dolorosos. Los datos del Departamento de Asuntos del Interior muestran que miles califican cada año. No existe una lista de exenciones, incluso para recién nacidos.

Las autoridades mantienen su postura. El cambio fortalece la seguridad en medio de una mayor vigilancia migratoria. Las aerolíneas enfrentan multas por embarcar pasajeros no elegibles, por lo que aplican estrictamente la norma. Las familias corren el riesgo de quedar varadas en aeropuertos extranjeros sin documentos adecuados.

La reacción pública se intensifica en línea. Los padres comparten historias de pruebas de último momento para obtener pasaportes. Algunos cuestionan por qué la doble ciudadanía conlleva tales cargas. El Departamento de Asuntos del Interior insiste en la claridad: ser británico significa presentar documentos británicos para entrar al Reino Unido.