La firma sueca de capital privado EQT anunció que adquirirá un 42% de Kelda Holdings, la empresa matriz registrada en Jersey de Yorkshire Water, que atiende a 5,7 millones de clientes en Yorkshire y partes del Este de Midlands y Lincolnshire. La inversión se produce en un momento en que la empresa de agua enfrenta críticas por su historial ambiental y una polémica sobre el salario de su director ejecutivo.
La inversión de EQT hará que sea co-propietaria de Yorkshire Water junto con los accionistas existentes GIC, una firma de inversión, y TCorp, el vehículo de inversión del sector público de Nueva Gales del Sur, Australia. GIC también poseerá un 42% y TCorp mantendrá un 16%. El acuerdo incluye que EQT contribuya a un préstamo interempresarial de 600 millones de libras esterlinas, que debe ser devuelto antes de marzo de 2027.
EQT afirmó que apoya plenamente los planes de gasto para mejorar el historial de derrames de aguas residuales en Yorkshire, a pesar de las preocupaciones sobre el desempeño ambiental de la empresa. La firma ya está invertida en cuatro plantas británicas que queman residuos domésticos y comerciales para generar electricidad a través de su participación en la empresa de energía a partir de residuos, Encyclis. También opera instalaciones de tratamiento de agua en Estados Unidos, el Caribe y América Latina.
La inversión se produce en un momento en que Yorkshire Water enfrenta una creciente crítica por su historial ambiental. El mes pasado, la empresa fue multada con 700.000 libras esterlinas por repetidos vertidos de aguas residuales en un arroyo del parque nacional Pools Brook, cerca de Chesterfield. Según los hallazgos de la Agencia del Medio Ambiente en febrero, una serie de incidentes de contaminación por aguas residuales desde 2018 provocó la muerte de peces y insectos y contaminó el arroyo durante más de media milla.
Estos incidentes han generado preocupación sobre el cumplimiento de la empresa con las regulaciones ambientales y su impacto en los ecosistemas locales. La multa es la más reciente de una serie de sanciones por contaminación por aguas residuales, lo que ha provocado indignación pública y llamados a una aplicación más estricta de las leyes ambientales.
La polémica sobre la dirección de Yorkshire Water alcanzó un nuevo nivel el año pasado cuando The Guardian reveló que Nicola Shaw, directora ejecutiva de la empresa, había recibido 1,3 millones de libras esterlinas en pagos adicionales no revelados desde 2023 a través de la empresa matriz en el extranjero, Kelda. Shaw recibió 660.000 libras esterlinas de Kelda en los ejercicios financieros de 2023-24 y 2024-25, y el tamaño de estos pagos no fue revelado en el informe anual de Yorkshire Water.
Este descubrimiento llevó a una decisión gubernamental de cerrar lagunas que permitían a los directivos de empresas de agua continuar recibiendo grandes bonos, a pesar de una prohibición aprobada el año pasado. Esta laguna permitía a empresas como Yorkshire Water eludir la prohibición de bonos etiquetando los pagos de manera diferente o pagando a los directivos a través de empresas vinculadas.
Los diputados criticaron la falta de transparencia y el potencial de abuso del sistema. Llamaron a una aplicación más estricta de la prohibición de bonos para directivos de empresas que vertieron ilegalmente aguas residuales en los ríos y mares de Inglaterra. Shaw, mencionada en la polémica, describió la nueva inversión como “un gran paso adelante” y destacó el apoyo del equipo de EQT para modernizar las operaciones de la empresa.
“El equipo de EQT aportará conocimiento adicional a nuestro consejo, y su respaldo es un fuerte voto de confianza en nuestro plan para mejorar el rendimiento y el progreso que hemos logrado hasta ahora”, dijo Shaw. “EQT tiene una perspectiva a largo plazo y su equipo está comprometido con el apoyo a la implementación de nuestro programa de inversión de 8.300 millones de libras esterlinas”.
Kunal Koya, socio de EQT Infrastructure, afirmó que la empresa es un “gestor responsable de capital privado” y enfatizó su compromiso con la modernización del sector del agua. La participación de EQT podría aportar nuevas estrategias financieras y operativas a Yorkshire Water, potencialmente mejorando su desempeño ambiental y abordando las preocupaciones públicas sobre la contaminación por aguas residuales y la compensación de los directivos.
La inversión también plantea preguntas sobre el papel del capital privado en servicios públicos críticos y si dichas inversiones llevarán a mejores resultados ambientales o a más controversias. La decisión del gobierno de cerrar lagunas en la prohibición de bonos podría tener implicaciones más amplias para otras empresas de agua que enfrenten una revisión similar.
Con el respaldo de EQT, Yorkshire Water continuará con su programa de inversión de 8.300 millones de libras esterlinas, que incluye mejoras significativas en su infraestructura de tratamiento de agua y aguas residuales. La empresa enfrenta una fecha límite crítica para devolver el préstamo interempresarial de 600 millones de libras esterlinas antes de marzo de 2027, algo que la participación de EQT podría ayudar a aliviar.
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