La enfermera Razia Noreen estaba en un armario de medicamentos del área de la incubadora en el Hospital de Ciencias Médicas de Pakistán (PIMS), el mayor hospital público de Islamabad. Estaba a dos puertas de los bebés que cuidaba, preparando las inyecciones de la mañana, cuando vio una luz roja intensa a través del panel de vidrio de la incubadora. Eran las 6:38 de la mañana del miércoles 26 de agosto, según las marcas de tiempo de las cámaras de seguridad registradas por una comisión de investigación gubernamental, según Al Jazeera.

Acciones destacadas y trágico resultado

Noreen entró corriendo a la incubadora y ocho segundos después salió llevando a un bebé. Intentó regresar, pero no pudo. A las 6:40 de la mañana, la habitación ya no existía, tragada por una densa nube de humo que impidió que las cámaras de seguridad vieran nada, según Al Jazeera. Quince bebés estaban en esa incubadora, y 14 fallecieron.

En su primera entrevista con medios internacionales, Noreen le dijo a The Associated Press: «Quería salvar a los demás. No perdí la esperanza». Pero la incubadora se volvía rápidamente imposible de entrar. Noreen y otra enfermera se tumbaron en el suelo, donde el humo era menos denso, y trataron de arrastrarse por la puerta. En medio del humo, Noreen no podía ver nada y comenzó a toser con tanta violencia que le costaba respirar. Aun así, intentó avanzar hasta que las llamas la obligaron a retroceder, según The Associated Press.

Investigación gubernamental y consecuencias

Una investigación gubernamental indicó que Noreen estuvo en la habitación solo ocho segundos y que las condiciones en la incubadora «se deterioraron catastróficamente en aproximadamente dos minutos». Las grabaciones de las cámaras de vigilancia del incendio mostraron a Noreen corriendo hacia la incubadora y saliendo con el bebé en brazos. El clip tenía una duración de 51 segundos, según The Associated Press. El jueves, Noreen recibió un reconocimiento del primer ministro Shehbaz Sharif por su valentía, según Al Jazeera.

Ocho días después del incendio, Noreen recordaba el evento en una oficina sencilla al lado del cuarto de la encargada del albergue en el PIMS, vestida con un shalwar kameez de color rosa pálido, su dupatta suelto sobre un hombro. Le dijo a Al Jazeera: «Hubo una explosión clara. Todo se convirtió en humo».

Respuesta pública y controversia persistente

Pakistán suspendió a ocho funcionarios por el incendio hospitalario, según Al Jazeera. El incendio generó un profundo dolor y enojo, según otro reporte. Muchos pakistaníes han alabado a Noreen como una heroína nacional. Sin embargo, la enfermera dijo que el trauma de esa mañana del miércoles seguía siendo fresco. «No pude salvar a los demás», dijo Noreen en su primera entrevista con medios internacionales, según The Associated Press.

Las historias recomendadas incluyeron informes sobre el impacto del incendio, la suspensión de funcionarios y el número de fallecidos. El incidente ha generado un debate más amplio sobre la seguridad hospitalaria y el cuidado de los bebés en Pakistán.