Al acercarse el crucero MV Hondius a Tenerife, los habitantes de la isla lo reciben con una mezcla de inquietud y, en algunos casos, enfado. El gobierno español ha acordado con la Organización Mundial de la Salud (OMS) que los pasajeros del buque, donde hay un brote de virus hanta, puedan desembarcar este fin de semana. El barco ha partido de Cabo Verde, donde tres personas fueron evacuadas por enfermedad.
Protestas expresan preocupación
El viernes, algunos trabajadores del puerto de Tenerife se reunieron frente al edificio del parlamento de las Islas Canarias, en Santa Cruz, para expresar sus preocupaciones sobre el posible riesgo sanitario que representa la llegada inminente. Soplaron silbatos, usaron vuvuzelas y portaron pancartas.
“Nos molesta la idea de trabajar en un puerto sin medidas de seguridad ni información cuando se acerca un barco infectado”, dijo Joana Batista, de un sindicato local de trabajadores portuarios, quien participó en la protesta. Algunos de sus compañeros han amenazado con bloquear la llegada del crucero si no se cumplen sus demandas.
“Si el barco va a detenerse aquí, lo puede hacer, pero con las medidas necesarias”, afirmó. “La gente local debe saber cómo afectará esto a ellos, cómo se transportarán los pasajeros. Necesitamos tranquilidad ante todo”.
Preocupaciones más amplias
Cerca de allí, observando la protesta, estaba la nutricionista María de la Luz Sedeño, quien coincidió con muchas de las demandas de los manifestantes y apenas podía contener su furia. “Este es el colmo de todo lo que la gente de las Canarias tiene que soportar”, dijo—una clara alusión a la continua llegada de miles de migrantes ilegales en embarcaciones provenientes de África del Norte y del Oeste.
Para algunos residentes de las Canarias, acoger a migrantes es una fuente de orgullo—mientras que para otros, como Sedeño, es una causa de frustración. Pero todos parecen coincidir en que su territorio se convierte en el escenario de un drama internacional.
Más de 3.000 personas murieron en 2025 intentando llegar a las Islas Canarias, muchas veces en embarcaciones improvisadas, según la ONG Caminando Fronteras. El Papa León está previsto que visite en junio y se reúna con migrantes y organizaciones dedicadas a ayudarles.
María de la Luz Sedeño señaló que el gobierno central ignoró la fuerte oposición expresada por el presidente de la región de las Canarias, Fernando Clavijo, a la llegada del crucero. “Aquí la gente no es escuchada”.
Respuesta del gobierno
El gobierno central, liderado por el partido socialista, ha respondido a las acusaciones de autoritarismo y falta de transparencia proporcionando detalles sobre la llegada del barco este fin de semana. No se atracará directamente en Tenerife, sino que se anclará en alta mar y sus pasajeros serán trasladados al gran puerto industrial de Granadilla, en el sureste de la isla, alejado de zonas residenciales. Poco después de su llegada, serán repatriados, o, en el caso de los 14 españoles a bordo, llevados a Madrid para ser puestos en cuarentena.
Las autoridades insisten en que no habrá contacto entre los pasajeros y los residentes locales, quienes “estarán absoluta y completamente protegidos”, según Virginia Barcones, directora del organismo de protección civil de España.
“Ahora estoy un poco más tranquila porque hay más información”, dice Marialaina Retina Fernández, una jubilada, quien describe las instalaciones sanitarias locales como “las mejores que hay”. Aparenta resignarse a la idea de compartir brevemente su isla con los pasajeros del barco. Los esfuerzos del gobierno han convencido a al menos algunos isleños.
“No es ideal que todos terminen viniendo aquí”, explica. “Pero si [las autoridades] dicen que harán todo lo posible para garantizar que nadie se contagie, esperemos que así sea”.
El MV Hondius llega con el acuerdo de Madrid, pero esto no ha impedido que el partido de extrema derecha Vox intente aprovecharse de la situación, comparándola con la llegada de migrantes ilegales.
La OMS y el gobierno español han insistido en minimizar comparaciones epidemiológicas entre la situación actual y la pandemia de la covid. Sin embargo, para muchos residentes de las Canarias, el crucero, con sus pasajeros multiculturales, es un recordatorio no deseado de los primeros días de la covid: un turista alemán en la isla de La Gomera fue el primer caso identificado en España, y su detección fue seguida rápidamente por la cuarentena de alrededor de 1.000 huéspedes y empleados en un hotel de Tenerife.
Retina Fernández pone un giro positivo a la costumbre de las islas de protagonizar noticias por crisis internacionales. “Estamos acostumbrados a que todo tipo de problemas lleguen aquí”, dice. “Se puede ver que somos buenos manejando estas situaciones”.
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