Panamá, que solía ser un modelo de equilibrio geopolítico, ahora enfrenta las consecuencias de su abrupto cambio en la política exterior. La decisión del país de alinearse con Estados Unidos y abandonar su neutralidad, un pilar de sus relaciones internacionales durante décadas, ha provocado una respuesta rápida y calculada por parte de China, con posibles consecuencias económicas equivalentes al 2,5% del PIB de Panamá. Este cambio ha tenido un costo elevado, ya que China ha utilizado su influencia económica para presionar a Panamá, señalando una nueva era de competencia entre grandes potencias por infraestructura estratégica y rutas comerciales.
Consecuencias legales y económicas
El conflicto legal ya ha comenzado, con CK Hutchison y sus filiales presentando demandas de arbitraje ante la Cámara de Comercio Internacional, solicitando daños estimados en aproximadamente 2.000 millones de dólares. Esta reclamación se basa en la extensa inversión de la empresa en la Compañía de Puertos de Panamá, incluyendo más de 1.800 millones de dólares en infraestructura desde 1997 y una concesión renovada en 2021 que vencerá en 2047. Según la empresa, las acciones del gobierno panameño constituyen ‘incumplimientos radicales y conductas antiinversor’, y han afirmado que ‘no cederán y no buscan solo una compensación simbólica.’
La defensa de Panamá se basa en una sentencia constitucional nacional, pero el derecho internacional a la inversión suele proteger a los inversores extranjeros contra expropiaciones ilegales sin compensación oportuna y adecuada. Si el panel de arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional dicta a favor de CK Hutchison, lo cual parece probable dada la jurisprudencia de inversor-estado, Panamá podría enfrentar un impacto fiscal equivalente al 2,5% de su PIB. Además, la ejecución bajo la Convención de Nueva York podría permitir que CK Hutchison congele activos estatales panameños en el extranjero, incluyendo cuentas bancarias y futuros ingresos por el canal.
El proceso de arbitraje se espera que tome varios años, pero la presión económica china ya se siente. En marzo de 2026, el Ministerio de Transporte chino emitió una citación formal y urgente a ejecutivos de Maersk y MSC en Pekín, un movimiento ampliamente interpretado como una amenaza directa de represalias económicas. Esto sigue al anulamiento por parte del gobierno panameño de la concesión de CK Hutchison para operar los terminales estratégicos de Balboa y Cristóbal, que China ha caracterizado como una ‘toma hostil’ de sus activos.
Leveraje económico y cambios en la inversión
La respuesta china ha sido estratégicamente calculada para afectar la pipeline de inversión y la estabilidad logística de Panamá, no solo los flujos comerciales. Las empresas estatales han sido instruidas para suspender negociaciones sobre todos los nuevos proyectos empresariales en Panamá, poniendo en riesgo inmediato inversiones por miles de millones de dólares. Estos proyectos incluyen desarrollos de infraestructura como construcción de puentes, terminales de cruceros y extensiones de líneas de metro que empresas chinas habían estado persiguiendo.
Además, las autoridades aduaneras chinas han endurecido las inspecciones de importaciones panameñas en sectores sensibles, generando fricción política interna para la administración de José Raúl Mulino. Aunque estos productos representan una fracción mínima de las importaciones chinas, los retrasos y la incertidumbre están teniendo efectos tangibles en la economía y la política interna de Panamá.
Lo más significativo, quizás, es que China ha aprovechado su posición como segundo mayor usuario del Canal de Panamá, representando el 21,4% del volumen de carga. Grandes operadores chinos como COSCO Shipping han sido instruidos a considerar el desvío de carga por otros puertos cuando sea posible. Aunque el canal mantiene ventajas estructurales para ciertas rutas, incluso desviaciones marginales por parte de grandes operadores chinos se traducen directamente en pérdidas tangibles para la autoridad del canal.
En marzo de 2026, el Ministerio de Transporte chino emitió una citación formal y urgente a ejecutivos de Maersk y MSC en Pekín, un movimiento ampliamente interpretado por analistas del sector como una amenaza directa de represalias económicas. Esta presión diplomática surge de la decisión de la filial de Maersk, APM Terminals, de tomar el control de las operaciones en el Puerto de Balboa tras el anulamiento de la concesión de la empresa con sede en Hong Kong, CK Hutchison. China ha caracterizado este cambio como una ‘toma hostil’ de sus activos, advirtiendo que las grandes empresas de transporte están facilitando una expropiación ilegal y podrían ser responsables de dichas acciones.
Error geoeconómico
El giro de Panamá representa un cálculo fundamentalmente erróneo sobre la naturaleza de la competencia entre grandes potencias. Al tomar activos vinculados a China bajo la presión de Estados Unidos, la administración de Mulino parece haber creído que podría asegurar la aprobación de Washington sin sacrificar sus relaciones comerciales con Pekín. Sin embargo, Estados Unidos no ha ofrecido garantías de compensación por la exposición de 2.000 millones de dólares en arbitraje, ni ha ofrecido cubrir el vacío de inversión dejado por los proyectos chinos congelados o compensar la caída del comercio.
La leyfare geoeconómica de Washington, caracterizada por el empuje para reafirmar la dominancia estadounidense sobre activos estratégicos, trata a Panamá como un instrumento de política en lugar de un socio. Este cambio no solo ha dejado a Panamá en una posición precaria, sino que también ha enviado una señal desalentadora a los inversores internacionales, muchos de los cuales ahora están reconsiderando sus compromisos a largo plazo con la infraestructura panameña.
A medida que la comunidad internacional observa atentamente, el precedente establecido por la anulación retroactiva del Tribunal Supremo de un contrato de larga data ha generado preocupaciones sobre la estabilidad del entorno de inversión en países con cambios en su política exterior. Muchos observadores creen que Panamá ha efectivamente envenenado su propio pozo para futuras inversiones extranjeras directas, ya que contratos de 50 años ahora pueden ser anulados debido a la presión política extranjera.
Con el proceso de arbitraje en curso y las presiones económicas en aumento, el futuro de las relaciones de Panamá con China y Estados Unidos sigue siendo incierto. Los costos de abandonar la neutralidad
Comments
No comments yet
Be the first to share your thoughts