El ejército boliviano inició esfuerzos para despejar bloqueos carreteros tras once días de protestas nacionales por escasez de combustible, según informó Al Jazeera. Los manifestantes instalaron inicialmente los bloqueos en respuesta al cierre efectivo del Estrecho de Hormuz, una ruta crítica para el comercio de exportación de petróleo, lo cual ha limitado severamente el suministro de combustible en el país.

Manifestantes se niegan a disolverse a pesar del acuerdo

A pesar de un acuerdo firmado el viernes entre manifestantes y el gobierno para abordar la crisis del combustible, los bloqueos carreteros permanecieron en vigor; El acuerdo incluía compromisos del gobierno para mejorar la distribución de combustible y brindar apoyo financiero a las comunidades afectadas.

Las acciones del gobierno para hacer cumplir el acuerdo se encontraron con resistencia: se desplegaron fuerzas policiales militares para liberar las carreteras, usando gas lacrimógeno para dispersar a las multitudes y arrestar a manifestantes, según testigos. Las acciones del ejército generaron reacciones mixtas en la población, con algunos apoyando la medida y otros criticándola como un exceso.

Protestas motivadas por escasez de combustible

Las protestas comenzaron tras el cierre efectivo del Estrecho de Hormuz, un paso marítimo clave para el transporte de petróleo, lo cual provocó una caída abrupta en la disponibilidad de combustible, generando frustración generalizada entre los ciudadanos que dependen de vehículos para transporte y actividades económicas. Los precios del combustible han subido significativamente en las últimas dos semanas, aumentando la presión financiera sobre hogares y empresas.

Empresas locales. Especialmente en los sectores de transporte y minorista, han reportado pérdidas debido a los bloqueos. Un ejecutivo de una empresa de transporte indicó que los costos de combustible habían subido un 40 % solo en la última semana, obligando a algunos operadores a detener entregas. Las protestas también afectaron el suministro de otros productos esenciales, ya que los cierres carreteros ralentizaron el movimiento de mercancías por el país.

Funcionarios gubernamentales dijeron que trabajaban para asegurar fuentes alternativas de combustible y simplificar la distribución a través de agencias estatales. Un comunicado del ministro de energía indicó que el gobierno comenzó a negociar con proveedores regionales para importar combustible y garantizar un suministro estable en las próximas semanas.

Reacciones y preocupaciones internacionales

Observadores internacionales expresaron preocupación por las protestas prolongadas y la participación del ejército en la aplicación de decisiones gubernamentales — Un portavoz de la Organización de Estados Americanos señaló que la situación resaltaba la necesidad de una resolución pacífica e inclusiva de la crisis. Instó al gobierno y a los manifestantes a continuar el diálogo y evitar una escalada adicional.

Grupos de derechos humanos también llamaron a la moderación en el uso de la fuerza contra los manifestantes. Una organización defensora publicó una declaración condenando el uso de gas lacrimógeno y arrestos, pidiendo una revisión de las acciones del ejército para garantizar el cumplimiento de los estándares internacionales para reuniones públicas y protestas.

Mientras el gobierno continúa negociando con los líderes de las protestas, la situación permanece tensa. Medios locales reportaron que algunos manifestantes se niegan a abandonar las carreteras, exigiendo acciones concretas para abordar la escasez de combustible y mejorar las condiciones económicas. Otros han pedido mayor transparencia en las operaciones gubernamentales y una mejor supervisión de las redes de distribución de combustible.