Warren Buffett dejó la presidencia de Berkshire Hathaway, cerrando una trayectoria de 56 años al frente del consejo de la empresa. El hombre de 96 años pasa a ser presidente emérito y continuará como director, mientras que su hijo Howard G. Buffett, miembro del consejo desde hace 33 años, asume el rol de presidente no ejecutivo.

Plan de sucesión

El relevo completa un proceso de sucesión que se desarrolló en etapas. Buffett dejó el cargo de CEO al finalizar 2025, cuando Greg Abel asumió el puesto, cuya designación se anunció en mayo de 2025. Desde enero de 2026, Abel dirige los negocios operativos. Susan Decker continúa como directora independiente principal.

Una transición prolongada

Nada de esto ocurrió de repente. La trayectoria de Buffett en Berkshire se remonta a 1965 y asumió formalmente la presidencia en 1970. Como CEO, logró un crecimiento anual promedio del 19.9 %, superando con creces el 10.4 % del S&P 500 en el mismo periodo.

Hoy en día, Berkshire es una empresa conglomerada de aproximadamente 1.1 billones de dólares que abarca seguros, transporte ferroviario, energía e industria, con una cartera de acciones valorada en casi 300.000 millones de dólares. Sus participaciones incluyen Apple, Alphabet, Coca-Cola, American Express y Bank of America. Los registros regulatorios del segundo trimestre de 2026 muestran que Apple, American Express y Coca-Cola representan aproximadamente la mitad del valor de la cartera.

Buffett padre permanecerá disponible para el consejo como miembro ordinario, aportando su juicio y perspectiva. Howard Buffett, de 71 años, no está previsto que dirija los negocios, que seguirán a cargo de Abel. El nuevo presidente cultiva 1.500 acres en Illinois, fue sheriff del condado de Macon entre 2017 y 2018, lidera la Fundación Howard G. Buffett desde 1999 y ha actuado como embajador de buena voluntad de las Naciones Unidas durante aproximadamente una década, enfocado en la lucha contra el hambre. Según Warren Buffett, la tarea principal de su hijo es preservar la cultura de la empresa.

Reacción del mercado

Los mercados reciben la noticia con calma. El intercambio de acciones indicó poca preocupación por el cambio. Según Reuters, el premio que los inversores pagaban antes por la presencia de Buffett había desaparecido en gran medida antes del cambio, y las acciones cayeron apenas un 0,1 % el viernes a 665.000 euros. En ese nivel, las acciones se sitúan un 2,9 % por debajo de su máximo anual de 686.000 euros, alcanzado en agosto, un margen que indica cautela más que alarma entre los inversores, sin detener la tendencia al alza de los últimos meses.

Operativamente, la empresa mantiene una posición sólida. El capital de flotación de la unidad de seguros ha crecido a unos 177.500 millones de dólares. Abel ha señalado un potencial significativo en la construcción de centros de datos para inteligencia artificial, incluso mientras Berkshire mantiene su estrategia habitual de enfocarse en posiciones grandes y establecidas en la cartera.

Para los accionistas, el 18 de septiembre marca menos un cambio en los negocios que un punto simbólico: el poder que Warren Buffett concentró durante décadas en una sola persona se distribuye ahora oficialmente entre tres responsabilidades: Abel para las operaciones, Howard Buffett para la cultura, y el propio Buffett en segundo plano como presidente emérito.