Canadá comenzó a aplicar aranceles de represalia a productos estadounidenses, mientras ambos vecinos en Norteamérica se preparan para una guerra comercial prolongada. Estos aranceles, descritos como “dólar por dólar” por el exgobernador del Banco de Canadá, Mark Carney, afectan cientos de artículos, entre ellos acero, muebles y camisetas de algodón. Los nuevos impuestos, que alcanzan el 50%, reflejan medidas similares impuestas por EE.UU. sobre exportaciones canadienses, como el 25% sobre automóviles y camiones, y el 50% sobre productos lácteos, alcohol y madera, según BBC.

Resiliencia económica frente a pérdidas laborales

La economía canadiense mostró resiliencia antes de los nuevos aranceles, con un crecimiento del PIB del 3,3% en el segundo trimestre y 181.000 empleos creados entre abril y julio. Sin embargo, agosto registró una reversión, con 41.000 empleos perdidos, coincidiendo con la imposición de nuevos aranceles estadounidenses y el colapso de las negociaciones comerciales, según BBC.

A pesar de los retrocesos económicos, los aranceles de Canadá han sido calificados como un enfoque “quirúrgico”, según la Cámara de Comercio de Canadá. La directora ejecutiva y presidenta de la Cámara, Candace Laing, indicó que las empresas “entienden la represalia pero no desean una escalada interminable”, añadiendo que se preparan para un conflicto comercial que probablemente dure algún tiempo.

Ajustes industriales y dependencias comerciales

Canadá inicialmente incluyó pescado fresco y cangrejo en sus medidas de represalia, pero más tarde los eliminó tras la oposición de la industria pesquera, según BBC. La industria del cangrejo en ambos países está estrechamente interdependiente, ya que el cangrejo capturado en Estados Unidos a menudo se envía a Canadá para su procesamiento antes de ser devuelto a EE.UU. para su venta.

Estos ajustes destacan el equilibrio delicado que Canadá debe mantener al replicar las acciones de su mayor socio comercial: la eliminación de productos marinos de la lista busca evitar daños no deseados a su propia economía, mostrando las complejas dependencias comerciales en juego.

Medidas de represalia y valor comercial

Los nuevos aranceles canadienses afectan a casi 28.000 millones de dólares canadienses (20.000 millones de dólares; 15.000 millones de libras) en bienes estadounidenses y podrían influir en una amplia gama de productos. Estas medidas de represalia se suman a los impuestos existentes que Canadá ha impuesto sobre automóviles y camiones estadounidenses que no cumplen con el acuerdo comercial USMCA (CUSMA), según BBC.

Mientras los aranceles buscan presionar a EE.UU. para revisar los términos comerciales, también corren el riesgo de agravar aún más las negociaciones ya frágiles. Con ninguna señal de un acuerdo comercial en el horizonte, ambos lados parecen preparados para un enfrentamiento prolongado, generando preocupaciones sobre las implicaciones económicas más amplias para Norteamérica.