El Consejo de Fideicomisarios del Centro Kennedy votó por cerrar inmediatamente el edificio principal de la institución cultural, según un informe del Washington Post; La decisión fue anunciada por el presidente Donald Trump en su plataforma social, Truth Social. El cierre se produce tras una resolución judicial que bloqueó el intento del consejo de incluir el nombre de Trump en el edificio en reconocimiento a su papel en las reformas planificadas.

Riesgos estructurales y presión financiera

La decisión del consejo se basó en un documento de 57 páginas entregado antes de la reunión, que advertía que mantener abierto el edificio principal representaba riesgos para visitantes y empleados. El documento incluía una memoria de dos páginas del director ejecutivo Matt Floca, nombrado por Trump en marzo, que citaba un incidente del 4 de septiembre en el que parte del techo del vestíbulo principal colapsó tras fuertes lluvias, según el Washington Post.

Una resolución para cerrar el edificio también fue presentada en la corte como parte de una litigio en curso para evitar que el nombre de Trump se agregara al frontón. La resolución citó un informe de agosto de Delta Consulting Group, con sede en Virginia, que encontró al Centro Kennedy en un estado creciente de deterioro. Tanto Delta Consulting Group como el director ejecutivo del centro consideraron que el edificio no era seguro para su uso continuo.

Denuncias de mala administración financiera

Otros informes sugieren que el Centro Kennedy ha enfrentado una grave presión financiera durante la gestión de Trump. Un artículo en Substack reveló que el centro perdió 30 millones de dólares en donaciones y escribió un total de 48 millones de dólares en lo que llamó “deuda mala” durante el mandato de Trump. Según el artículo, las dificultades financieras del centro se han agravado por la interferencia política y decisiones controvertidas en la dirección.

Trump mismo ha criticado el estado financiero de la institución, calificándolo de “un desastre” y afirmando que ha perdido decenas de millones de dólares, “incluso cientos de millones de dólares”. Estas declaraciones coinciden con preocupaciones más amplias sobre la sostenibilidad y la gobernanza del centro.

Desafíos legales y políticos

El cierre y los problemas financieros forman parte de una batalla legal y política más amplia sobre el nombre y la gobernanza del Centro Kennedy. El intento del consejo de incluir el nombre de Trump en el edificio fue rechazado por un tribunal federal, que determinó que solo el Congreso podía hacer tal cambio. La decisión judicial destacó el marco legal complejo que rodea a los monumentos públicos y los límites del poder ejecutivo en este contexto.

La representante demócrata [nombre omitido] ha cuestionado las afirmaciones del consejo sobre el estado y la seguridad del centro, expresando preocupaciones sobre la transparencia y las motivaciones detrás del cierre. Las tensiones políticas revelan la intersección entre instituciones culturales, poder ejecutivo y responsabilidad pública.

El cierre de dos años del Centro Kennedy comenzará de inmediato, seguido de reformas. Los desafíos financieros y estructurales que ahora enfrenta la institución reflejan preguntas más amplias sobre la gestión de activos culturales públicos en un entorno político polarizado.