La Copa Mundial de 1986 casi se canceló varios meses antes del inicio cuando un terremoto masivo sacudió la Ciudad de México, uno de los peores en la historia del país. El desastre dejó al menos 5. 000 personas muertas, 30,000 sin hogar y gran parte de la ciudad destruida.

Contenido de la muerte y daños generalizados

Hasta el día de hoy, el número de fallecidos sigue siendo objeto de debate, con algunas estimaciones que lo elevan hasta 40,000; El terremoto causó daños extensos, con aproximadamente 250 edificios, principalmente en el centro de la ciudad, derrumbados y otros 50 en riesgo inminente de colapso.

Partes de la ciudad fueron bloqueadas por la policía y el ejército; Al menos tres hospitales quedaron gravemente dañados o destruidos, atrapando a médicos y pacientes bajo los escombros. Varias iglesias se derrumbaron minutos antes de que hubieran estado llenas para la misa matutina.

Efuerzos de rescate y testimonios de sobrevivientes

No se reportaron daños adicionales. Sin embargo, los temblores dificultaron el trabajo de rescate de 50,000 soldados, policías y bomberos que ya luchaban con suministros limitados de agua y medicinas; Los sobrevivientes describieron el terremoto como un “golpe terrible del infierno”, demolando torres y atrapando a niños en los escombros de sus escuelas.

Uno de los sobrevivientes, el Sr. Flavio Bocuccia, de 21 años, originario de Roma, explicó cómo salvó a su hermano de seis años de caer por una ventana de hotel. “Agarré a Alexandro cuando se lanzó por la ventana del hotel”, dijo con voz temblorosa.

Respuesta del gobierno y de la FIFA

A pesar de la destrucción, el gobierno mexicano, respaldado por la FIFA, decidió continuar con el torneo. La FIFA minimizó las preocupaciones de que se tuviera que buscar un nuevo país anfitrión para las finales de la Copa Mundial de 1986. Un portavoz de la FIFA afirmó, “No se necesitan medidas de emergencia inmediatas en cuanto a las preparaciones de la Copa Mundial”, según informes.

México asumió el rol de anfitrión en 1983 tras la retirada de Colombia por razones económicas y de seguridad. La decisión de continuar se basó en el hecho de que los estadios de fútbol, incluido el Estadio Azteca en la Ciudad de México, seguían en pie.

Sin embargo, la controversia no terminó con la decisión de continuar. Durante la ceremonia inaugural de la Copa Mundial el 3 de junio de 1986, el presidente mexicano Miguel de la Madrid fue abucheado y silbado por la multitud. El descontento del público no se dirigía solo al presidente, sino también al alcalde de la Ciudad de México y al jefe de los organizadores de la Copa Mundial.

El presidente ordenó una investigación discreta sobre cómo mejorar la popularidad de su gobierno tras ser abucheado durante la ceremonia inaugural. Con 100,000 personas reunidas en el Estadio Azteca, el descontento del público era evidente. La mayoría de los asistentes había pagado altos precios por sus asientos, en algunos casos más de 50 dólares, y pertenecían a una clase media cada vez más descontenta.

La ira del público también se dirigía al alcalde de la Ciudad de México, el Sr. Ramón Aguirre, al que se culpaba principalmente por el fracaso del gobierno en abordar los daños causados por los terremotos. El jefe de los organizadores de la Copa Mundial de México, el Sr. Guillermo Canedo, enfrentó críticas por afirmar que el evento simbolizaba el auge del país a partir de los escombros.