La concejala Sally Goodfellow, representante del distrito de Redbridge del Partido Laborista, reveló que está sufriendo una ola de hostilidad y acoso en línea por parte de los residentes de su área, lo cual afirma que está afectando su salud mental y su desempeño laboral.

Goodfellow, quien ha estado en el cargo desde 2012, describió el clima actual como cada vez más hostil en comparación con cuando asumió el cargo. Atribuyó este cambio al auge de la política divisoria y la influencia de las redes sociales, que cree que han normalizado el comportamiento agresivo hacia los funcionarios públicos.

“Casi parece aceptable ahora. Se permite hablarle a los políticos así. Cuando fui elegida, la gente escuchaba. Ahora es agresivo, y el acoso simplemente parece normal para algunas personas”, dijo en una entrevista.

El acoso que ha enfrentado incluye amenazas de residentes que afirmaban que “pondrían a los perros sobre ella”, acusaciones falsas de que es pederasta y mensajes que la llaman “un desperdicio de espacio” o le dicen que “se busque un trabajo decente”.

“Me encuentro preparándome para ver si la persona del otro lado de la puerta será amable o agresiva”, añadió, destacando la tensión que enfrenta al interactuar con sus constituyentes.

Goodfellow, quien también trabaja en el servicio de urgencias de un hospital local, dijo que equilibrar sus responsabilidades como concejala con su trabajo a tiempo completo se ha vuelto cada vez más difícil. Señaló que incluso durante su tiempo de vacaciones, su teléfono sigue encendido y sigue recibiendo mensajes y correos electrónicos de los residentes.

“Incluso cuando estoy de vacaciones, mi teléfono sigue encendido, sigo recibiendo mensajes, sigo recibiendo correos electrónicos… nunca hay un momento de desconexión”, dijo.

También reveló que está considerando limitar su participación pública en las redes sociales, donde anteriormente animaba a los residentes a contactarla directamente. “En Redbridge siempre hemos sido muy abiertos: la gente puede contactarnos en Facebook, pero estoy empezando a pensar en restringir eso porque simplemente no es agradable ahora”, dijo.

Goodfellow explicó que este cambio retrasaría la resolución de problemas para los residentes. “Cuando la gente me etiquetaba en un problema en línea, podía verlo durante mi descanso laboral y enviarlo rápidamente a un oficial. Si tiene que venir por correo electrónico, podría tomar unos días”, dijo.

Goodfellow instó al público a considerar el impacto humano de sus palabras antes de publicar en línea. “Piense en cómo se sentiría si un familiar viera algo negativo sobre usted. Antes de escribir, piense en la persona del otro lado y cómo se ve y cómo sus familias están leyendo eso”, dijo.

También señaló que a menudo se culpa a los concejales por decisiones que no están bajo su control. “Estás condenado si lo haces, condenado si no lo haces”, dijo, reflejando la presión de ser un servidor público.

La situación ha generado debates sobre la necesidad de mayor responsabilidad y civilidad en la política local. Según un informe de 2023 de la Asociación de Gobiernos Locales, el 67% de los miembros del consejo reportaron haber sufrido algún tipo de acoso en línea, con el 23% diciendo que había afectado su salud mental.

El caso de Goodfellow no es aislado, y ha generado llamados por medidas más fuertes para proteger a los funcionarios públicos del acoso. “Es importante recordar que estas son personas que intentan hacer una diferencia en sus comunidades, no solo políticos de carrera”, dijo.

Funcionarios locales y grupos de defensa han comenzado a impulsar políticas más sólidas para proteger a los servidores públicos del acoso en línea, incluyendo mecanismos más claros para reportar y una moderación más estricta de las plataformas de redes sociales.

“Hay una necesidad de un cambio cultural, donde la gente entienda que sus palabras pueden tener consecuencias reales para las personas con las que interactúan”, dijo un portavoz del Partido Laborista en Southampton.

Goodfellow ha tomado un descanso de las redes sociales para enfocarse en su salud mental, pero sigue comprometida con su rol como concejala. “Aún creo en lo que hago, pero necesito dar un paso atrás para asegurarme de que pueda seguir sirviendo de manera efectiva”, dijo.