Cuatro miembros de la tripulación estaban involucrados en la colisión en la zona de Psáthia, al oeste de Atenas; dos murieron y los otros dos fueron rescatados y llevados a un hospital cercano, informó el servicio de bomberos griego. Imágenes de televisión mostraron uno de los helicópteros explotar y caer al suelo en llamas tras un aparente choque de rotores.
Incendios forestales en todo Grecia
Los helicópteros formaban parte de una operación para contener un incendio forestal masivo que ya ha destruido más de 100 viviendas en la región; las llamas, alimentadas por vientos huracanados, también llegaron a un área de tiro militar en la zona de Porto Germeno, activando artefactos no explotados. Más de 10 000 hectáreas (24 200 acres) de tierra probablemente hayan sido destruidas, según el diario griego Protothema.
Los residentes del pueblo de Agios Konstantinos estaban ayudando activamente a contener el fuego, aunque Tasos Tzempelikos, de 61 años, dijo: “El fuego ha estado ardiendo desde anoche; es cierto que no pueden tener fuerzas en todos lados. Nosotros, como residentes, estamos haciendo todo lo posible”.
Apoyo internacional y preocupaciones climáticas
Casi 500 bomberos fueron desplegados en la zona, con refuerzos adicionales provenientes de Francia y Rumanía. Los funcionarios ordenaron temporalmente que todos los helicópteros Bell involucrados en los esfuerzos de extinción aterrizaran tras la colisión en vuelo. Las operaciones continuaron con otros aviones disponibles, según Ekathimerini.
Este verano ha sido el más caluroso y con menos lluvia en Europa, condiciones que los científicos dicen que han empeorado por el cambio climático. Incendios forestales han arrasado partes de Francia y España, y Grecia ha experimentado un resurgimiento de los incendios tras un periodo de relativa calma. Además de los incendios en tierra, otro foco en la popular isla turística de Kefalonia obligó a evacuaciones.
Esfuerzos para contener la propagación
Las llamas del incendio de Porto Germeno llegaron al asentamiento de Veniza y amenazaron al cercano pueblo costero de Megara. Los vientos huracanados que alimentaron el fuego han disminuido, pero las autoridades siguen preocupadas por una posible propagación. El gobierno está coordinando con las comunidades locales y socios internacionales para manejar la crisis.
“Nosotros, como residentes, estamos haciendo todo lo posible”, añadió Tzempelikos. El incidente pone de relieve la creciente frecuencia e intensidad de los incendios forestales en la región, vinculados al aumento de temperaturas y prolongadas sequías.
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