El Fondo de Seguridad Social, una columna vertebral del sistema de seguridad de jubilación en Estados Unidos, podría quedar insolvible para 2032, según proyecciones del Centro de Innovación en Políticas Económicas (EPIC) y la Administración de Seguridad Social (SSA). Esta crisis inminente podría obligar a reducir en un 23% los beneficios para todos los jubilados y beneficiarios, afectando a casi el 90% de los estadounidenses de 65 años o más que dependen del programa para el 31% de sus ingresos.

Entendiendo el rol y la financiación del fondo

El Fondo de Seguridad para Adultos Mayores y Beneficiarios de Viuda (OASI), que financia beneficios de jubilación y viuda, se financia principalmente con impuestos de nómina de trabajadores y sus empleadores. Según la SSA, los fondos invierten los excedentes en bonos del Tesoro especiales, garantizados por el gobierno estadounidense. Estos bonos generan intereses que luego se utilizan para cubrir los pagos de beneficios cuando sea necesario.

No obstante, el programa enfrenta un desafío significativo debido a los cambios demográficos. En 1960, había más de cinco trabajadores por beneficiario, pero hoy en día, la proporción ha caído a menos de tres por uno. Esto significa que hay menos trabajadores contribuyendo al sistema en comparación con el número de beneficiarios. Desde 2010, el programa ha pagado consistentemente más en beneficios de lo que ha recibido en ingresos fiscales, utilizando los fondos acumulados para cubrir la brecha.

Impacto proyectado en beneficios y jubilados

Una vez que los fondos del programa se agoten, solo podrá pagar beneficios basados en los ingresos entrantes, lo que provocaría una reducción estimada del 23% en los beneficios. Esta reducción afectaría a todos los beneficiarios, independientemente de su edad o nivel de ingresos. Por ejemplo, una pareja jubilada con un ingreso anual de 75,000 dólares podría ver sus beneficios mensuales caer en más de 900 dólares, mientras que un ciudadano mayor soltero con solo 30,000 dólares anuales podría perder 350 dólares al mes.

Según la SSA, casi nueve de cada diez personas de 65 años o más estaban recibiendo un beneficio de Seguridad Social como de 31 de diciembre de 2024. Estos beneficios representan una parte significativa de sus ingresos, por lo que cualquier reducción en los pagos sería especialmente devastadora para muchos jubilados.

Contexto histórico y desafíos políticos

La última reforma importante del programa de Seguridad Social tuvo lugar en 1983, cuando se nombró una comisión bipartidista para abordar una crisis de insolvencia similar. Las reformas resultantes incluyeron aumentar los impuestos de nómina y elevar la edad de jubilación, medidas que se aprobaron con amplios márgenes bipartidistas. Hoy en día, sin embargo, el clima político es mucho más polarizado, y no hay esfuerzo serio para abordar el déficit inminente.

Aunque varios senadores y representantes han presentado legislación para fortalecer el programa, el tema no es una prioridad para la administración actual. A medida que se acerca la fecha límite de 2032, se espera que aumente la presión sobre el Congreso para que tome medidas.

Soluciones propuestas y opciones de ingresos

Los expertos sugieren una combinación de medidas para abordar el déficit, incluyendo aumentar los ingresos mediante impuestos de nómina, elevar la edad de jubilación o reducir los beneficios. Una propuesta es aumentar el impuesto de nómina del 12,4% al 13,4%, lo que podría generar 601,000 millones de dólares en nuevos ingresos durante la próxima década, según la Fundación Peter G. Peterson. Esto reduciría el déficit de 75 años en un 26%.

Otra opción es elevar o eliminar el techo del impuesto de Seguridad Social, que actualmente limita los impuestos de nómina a ingresos inferiores a 184,500 dólares en 2026. Eliminar este techo podría generar trillones en nuevos ingresos, ya que los 24 millones de altos ganadores contribuirían al sistema. Un nuevo impuesto sobre ingresos de inversión para aquellos que ganen más de 200,000 dólares podría generar 1,3 billones de dólares en 10 años.

Extender la edad de jubilación completa a los 70 podría ser otra solución, dado que muchos estadounidenses viven más tiempo y trabajan más. Sin embargo, cualquier cambio en la edad de jubilación probablemente solo afectaría a los jubilados futuros, ya que es poco probable que los beneficiarios actuales vean reducidos sus beneficios.

Aunque reducir beneficios es la solución menos popular, ocurriría automáticamente si no se toman medidas para abordar la insolvencia de 2032. La SSA ha evaluado un plan para reducir el total de beneficios para todos los nuevos beneficiarios en un 5%, lo que generaría 134,000 millones de dólares adicionales en 10 años. Alternativamente, el programa podría ofrecer aumentos anuales menores del costo de vida.

Los expertos predicen que se necesitará una combinación de estas y otras medidas para garantizar la solvencia a largo plazo de la Seguridad Social. A medida que se acerca la fecha límite de 2032, se espera que el tema gane más atención en el discurso político.