Kim Rogers y Cami Minks, residentes de Centreville, Virginia, recogieron lo esencial el domingo por la noche cuando una explosión de gas natural incendió la casa de un vecino. Rogers grabó el momento con su cámara de vigilancia doméstica. La onda expansiva hizo temblar ventanas a varias cuadras.
“Nos evacuaron el domingo por la noche”, declaró Rogers. Empacó a su familia de seis personas y se dirigió al Hyatt Place en Chantilly. Minks, su vecina inmediata, ocupó una habitación en el mismo pasillo con su perro Pepper.
“Todos los que tienen mascotas están aquí”, informó Minks el viernes mientras acariciaba a Pepper. Llevó comida para unos días, pero planea reabastecerse pronto. El pasillo del hotel bulle con familias desplazadas que cuidan perros, gatos y niños.
La comida preocupa a los evacuados. Rogers rió con frustración. “Estoy harta de la comida de restaurantes. Solo quiero cocinar algo yo misma”. Las comidas diarias para seis personas suman rápido. “Es muy caro”, dijo. Por ahora, los gastos van a las tarjetas de crédito. Las autoridades prometieron reembolsos una vez presentadas las facturas, aunque nadie sabe el plazo.
Washington Gas enfrenta críticas de los afectados. “Me pregunto si necesitan mejorar su formación”, declaró Minks. Rogers exige transparencia. “Muéstrenme qué han hecho y aseguren que no hay fugas en el vecindario”.
Los equipos revisaron el área hasta el viernes sin localizar la fuga. La explosión hirió a dos personas, ya dadas de alta del hospital. Funcionarios del condado de Fairfax confirmaron que el gas natural alimentó la deflagración en una casa del oeste de Centreville.
Se discute un plan de retorno, pero no hay fecha fija. “No creo que volvamos pronto”, dijo Rogers. “Me gustaría, pero no será así”.
Los vecinos se apoyan en el limbo. “Cada vez que nos vemos, nos preguntamos ‘¿Cómo estás? ¿Estás bien? ¿Necesitas algo?'”, relató Minks. Intercambian consejos sobre lugares para mascotas y se quejan de la espera. El Hyatt, a minutos de sus casas, parece otro mundo.
Los equipos de Washington Gas ampliaron las búsquedas a calles cercanas el jueves, probando tuberías casa por casa. No se hallaron más fugas, según actualizaciones del condado. Los investigadores de incendios dictaminaron que la explosión original fue accidental, provocada por gas que migró bajo tierra desde una brecha desconocida.
Rogers suma gastos: 200 dólares por noche de hotel, más 100 dólares diarios en comida para llevar. Minks teme por la rutina de Pepper. Ambas elogian la gestión de emergencias del condado de Fairfax por coordinar refugios y ayuda. Aun así, la incertidumbre persiste. Una familia mencionó rumores de una investigación de semanas si no se encuentra el origen.
Autoridades locales instan a consultar alertas en el sitio de emergencias del condado de Fairfax. Los equipos planean excavaciones las 24 horas desde el sábado, si el clima lo permite. Las 21 familias desplazadas suman unas 60 personas, incluidos niños y ancianos.
En el vestíbulo del hotel el viernes, Rogers vio a Minks y la saludó con un abrazo. El desplazamiento las une más. “Estamos todos en esto juntos”, dijo Minks. Esperan mientras pasa el sexto día.
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