BISSAU, Guinea-El gobierno de Guinea-Bissau cerró un controvertido proyecto de investigación financiado por Estados Unidos que habría retrasado la vacunación contra la hepatitis B de miles de recién nacidos en el país africano occidental.
El estudio, financiado con 1,6 millones de dólares por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., buscaba probar si administrar la vacuna al nacer ofrece una mejor protección que el horario estándar del país, que es a las seis semanas. Los críticos condenaron el diseño por dejar a la mitad de los 14.000 recién nacidos inscritos sin la vacuna al nacer en una zona de alto riesgo para la enfermedad hepática.
El ministro de Asuntos Exteriores, João Bernardo Vieira, anunció la suspensión durante una rueda de prensa en Bissau. Señaló la presión de la comunidad científica mundial y los legisladores estadounidenses. ‘No se llevará a cabo, punto final’, dijo Vieira. Esto marca la segunda suspensión del ensayo, que el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. aprobó inicialmente antes de una revisión ética previa.
La hepatitis B infecta el hígado y afecta gravemente a los recién nacidos: los datos de la Universidad Johns Hopkins muestran que el 90 por ciento de los bebés expuestos al nacer o en su primer año desarrollan casos crónicos. El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, calificó el estudio como inético. Entre ellos, el 15 al 25 por ciento mueren temprano por insuficiencia hepática o cáncer.
Investigadores del Proyecto de Salud Bandim, vinculado a la Universidad de Dinamarca del Sur, planeaban seguir los ‘efectos no específicos’ de la vacunación temprana. Esto incluía posibles vínculos con problemas de piel y desarrollo neurológico, como el autismo. El proyecto ha operado en Guinea-Bissau durante décadas, estudiando el impacto de las vacunas en el frágil sistema de salud del país.
Frederik Schaltz-Buchholzer, el investigador principal, lamentó la cancelación. ‘Todos serán perjudicados si se detiene este ensayo, pero especialmente se resentirá la confianza en las vacunas y la investigación en salud’, dijo a los periodistas. Schaltz-Buchholzer espera un nuevo proyecto en el futuro.
El financiamiento está vinculado al secretario de Salud de EE.UU., Robert F. Kennedy Jr., un vocal crítico de las vacunas. Kennedy recientemente revirtió las directrices del CDC sobre la vacunación universal contra la hepatitis B en los recién nacidos en Estados Unidos. Ha citado previamente el trabajo del Proyecto de Salud Bandim para argumentar contra el apoyo estadounidense a Gavi, la Alianza de Vacunas que apoya programas de vacunación en países pobres.
Guinea-Bissau vacuna contra la hepatitis B a las seis semanas. Las madres suelen transmitir el virus a los bebés durante el parto, señalan los investigadores, lo que deja los primeros meses como una zona de peligro. Los responsables de la salud pública allí planean una política de dosis al nacer a partir del próximo año, independientemente del destino del estudio.
Senadores estadounidenses se unieron a la crítica. Un grupo liderado por el senador Bill Cassidy, republicano de Luisiana y médico, instó al Departamento de Salud y Servicios Humanos a retirar su apoyo. Arguyeron que el ensayo expuso a niños vulnerables a un riesgo innecesario en un país donde la atención médica se ve afectada por la pobreza e inestabilidad.
Hasta ahora no se ha emitido ningún comentario del CDC. El Departamento de Salud y Servicios Humanos no respondió a las solicitudes. La suspensión pone de manifiesto tensiones sobre la ética en la investigación de vacunas, especialmente cuando los fondos de países ricos financian ensayos en el sur global.
Los investigadores de Bandim defienden su historial. Han publicado hallazgos sobre los beneficios de las vacunas y efectos secundarios raros, que han moldeado políticas a nivel mundial. Sin embargo, los opositores dicen que retrasar una vacuna probada traspasa una línea, sin importar la pregunta científica.
La decisión de Guinea-Bissau pone fin a meses de debate. Deja abierta la posibilidad de que estudios similares se trasladen a otros lugares, o si la evidencia sobre la dosis al nacer surgirá de datos rutinarios en su lugar.
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