Según la Resolución de Poderes de Guerra de 1973, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, debe obtener la aprobación del Congreso para operaciones militares en Irán si estas se prolongan más allá de 60 días. El plazo para extender la operación actual es el 1 de mayo. Esta ley fue originalmente rechazada por el presidente Richard Nixon, pero entró en vigor tras que el Congreso anulara su veto. La resolución fue diseñada para limitar el poder presidencial en tiempos de guerra, tras el precedente de la Guerra de Vietnam.

Trump ha recibido señales contradictorias de líderes globales sobre los esfuerzos por la paz. El 1 de marzo, el presidente chino Xi Jinping ofreció mediar, según informes, pero el asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, H.R. McMaster, cuestionó si Xi actuaría sobre esta propuesta. Paralelamente, Pakistán ha enviado al ministro del Interior Araqchi a Irán para facilitar conversaciones de paz con Estados Unidos. El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, confirmó que Washington ha expresado su disposición a continuar las negociaciones, aunque las tensiones siguen altas.

Los responsables de la Unión Europea han mantenido distancia del conflicto. La jefa de política exterior de la UE, Kaja Kallas, declaró: “Esta no es la guerra de Europa”, y descartó ampliar la misión naval de la UE en el Estrecho de Ormuz. La misión se mantiene centrada en la protección de las rutas marítimas en el Mar Rojo y el Golfo de Adén.

El conflicto ya ha perturbado los mercados energéticos globales. El Estrecho de Ormuz, un punto crítico para el tránsito de petróleo y gas, ha quedado efectivamente bloqueado, deteniendo el 20 % del consumo mundial de petróleo y el 20 % de las exportaciones de gas natural licuado (GNL). El mercado energético interno de Irán también se ve afectado; su bolsa de valores reabrirá el 1 de abril para restaurar la estabilidad financiera.

Persiguen preocupaciones de seguridad. El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció la detención de Mohammad Baqer Saad Dawood Al-Saadi, un ciudadano iraquí acusado de planificar ataques contra objetivos estadounidenses y judíos. Al-Saadi está vinculado a Ashab al-Yamin, un grupo alineado con Irán responsable de ataques en Europa. El FBI describió la operación como un esfuerzo internacional importante para llevarlo a custodia estadounidense.

Las interrupciones energéticas afectan a diferentes regiones de forma desigual. Mientras que Estados Unidos tiene menor exposición debido a su producción energética interna, los países europeos enfrentan una mayor presión económica. En respuesta, Arabia Saudita ha redirigido envíos de petróleo a través de su tubería Este-Oeste, evitando el Estrecho de Ormuz. Mientras tanto, Omán y Qatar continúan las exportaciones de GNL por rutas alternativas.