Antecedentes y estatus legal
La acusada. Identificada como Mafi. Es una ciudadana iraní que ha sido residente permanente legal en Estados Unidos desde 2016, aunque mantiene una residencia en Estados Unidos y viaja con frecuencia a Irán, Turquía y Omán, según detalla la denuncia. Mafi vivió anteriormente en Estambul, Turquía, entre 2013 y 2016, según los documentos.
Durante una entrevista con funcionarios federales, Mafi afirmó que su primer marido era oficial del Ministerio de Inteligencia y Seguridad de Irán, el brazo de inteligencia del gobierno iraní. Esta conexión podría haber influido en su presunta participación en los negocios de armas.
Actividades presuntamente relacionadas con el tráfico de armas
Mafi y un cómplice, cuya identidad no se revela, presuntamente negociaron ventas de armas a través de su empresa, Atlas International. El tráfico ilegal de armas presuntamente tuvo lugar en varios lugares, incluido California, según la denuncia.
En uno de esos casos, Mafi presuntamente facilitó la venta de drones fabricados en Irán por el gobierno iraní al ministerio de defensa de Sudán, un contrato valorado en más de 60 millones de euros. Mafi recibió 6 millones de euros en pago después de “[coordinar] el viaje de la delegación sudanesa a Irán”, según se afirma.
Sudán ha estado librando una guerra civil desde 2023, un conflicto que ha causado la muerte de cientos de miles de civiles y ha desplazado a más de 13 millones de personas en la región. Este contexto podría haber influido en la magnitud y la naturaleza del presunto tráfico de armas.
Vida personal y evidencia
Según el Los Angeles Times, imágenes publicadas en redes sociales muestran a Mafi posando con armas en un almacén en Turquía y disfrutando de un día en la playa en California. Estas imágenes pueden ofrecer más información sobre su estilo de vida y posibles conexiones con el comercio de armas.
Si es condenada, Mafi enfrentará hasta 20 años de prisión federal. Se espera que haga su primera comparecencia en el tribunal federal de Los Ángeles el lunes. El caso está siendo seguido de cerca por expertos legales y el público, debido a las posibles implicaciones geopolíticas del presunto tráfico.
Por otro lado, un incidente diferente en Corona, California, vio cómo un sospechoso murió tras un tiroteo policial después de que presuntamente blandiera una barra de metal cerca de un restaurante Applebee’s. El sospechoso fue encontrado armado con una barra de metal, y tras rechazar soltarla, la policía abrió fuego, lo que resultó en la muerte del sospechoso. Un conductor dentro de un vehículo también resultó herido, pero sobrevivió con heridas moderadas. Las autoridades investigan el incidente, y la oficina del forense espera revelar más detalles en los próximos días.
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