El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei, fue asesinado en un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel el sábado, marcando un aumento drástico en las tensiones entre ambas naciones y Irán. El ataque, descrito como el más ambicioso contra Irán en décadas, provocó explosiones en todo el país, causando pánico y miedo entre la población.

Impacto en el comercio y los mercados petroleros

Los ataques provocaron inmediatas interrupciones en el Medio Oriente, con Irán advirtiendo que había cerrado el estrecho de Ormuz, una ruta crítica para alrededor del 20% de las exportaciones de petróleo mundiales. Los analistas predijeron un aumento significativo en los precios del petróleo, con algunos estimando un incremento de $10 a $20 por barril si la situación no se calma. Productores árabes del Golfo, incluyendo los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, estaban en estado de alerta, con aerolíneas cancelando vuelos en la región.

Irán, el tercer mayor productor de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), produce alrededor del 4% del suministro mundial de petróleo, y una parte mucho mayor se transporta a través del estrecho de Ormuz. El cierre de este paso vital podría tener implicaciones amplias para los mercados energéticos globales, con operadores preparándose para volatilidad.

Reacciones de Irán y la comunidad internacional

Irán calificó los ataques como injustificados e ilegales, respondiendo con ataques de misiles contra Israel y varios otros países, incluyendo estados del Golfo que albergan bases militares estadounidenses. Según las agencias de noticias iraníes Tasnim y Mehr, se informó que el líder supremo era “firme y decidido en el mando del campo”.

El ministro de Defensa iraní, Amir Nasirzadeh, y el comandante de las Fuerzas Revolucionarias, Mohammed Pakpour, fueron entre los informados como muertos en los ataques, según tres fuentes familiarizadas con el asunto. El ejército israelí confirmó que cinco otros altos mandos militares también murieron, incluido Ali Shamkhani, consejero del líder supremo de Irán.

Los medios iraníes también reportaron que la hija, el nieto, el yerno y la nuera del ayatolá Khamenei estaban entre las víctimas, aunque estas afirmaciones no pudieron ser verificadas de forma independiente.

Las reacciones internacionales fueron mixtas. Los embajadores rusos y chinos en la ONU criticaron a Estados Unidos e Israel por lanzar los ataques mientras Irán estaba en negociaciones nucleares con Washington. El embajador ruso en la ONU, Vasily Nebenzya, calificó los ataques como un acto de traición, afirmando que Irán había sido “estabado por la espalda”.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, llamó a un cese inmediato de las hostilidades, exigiendo a todas las partes que reduzcan la tensión. Mientras tanto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró sus llamados para que los iraníes derroquen a su gobierno, advirtiendo que los ataques continuarían hasta que se logre el objetivo de “paz en todo el Medio Oriente e incluso en el mundo”.

Reacciones nacionales y consecuencias

A lo largo de Irán, se informó que las noticias sobre la muerte de Khamenei provocaron reacciones mixtas. Algunos ciudadanos salieron a las calles en ciudades como Teherán, Karaj e Isfahán para celebrar, mientras que otros estaban dominados por el miedo y el pánico. Una madre de Tabriz, Minou, de 32 años, le dijo a Reuters: “Estamos asustados, tememos. Mis hijos están temblando, no tenemos a dónde ir, moriremos aquí”.

Mientras tanto, el ejército israelí afirmó haber llevado a cabo la misión aérea más grande en su historia, con alrededor de 200 aviones de combate atacando 500 objetivos en Irán, incluyendo sistemas de defensa estratégicos. La operación, denominada Operación Furia Épica por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, tenía como objetivo eliminar “amenazas inminentes” del régimen iraní.

También se reportaron trágicas víctimas civiles, con un colegio primario para niñas en la ciudad sureña iraní de Minab, que supuestamente fue atacado, matando a 85 personas. Sin embargo, Reuters no pudo verificar independientemente estos reportes, y el ejército israelí no respondió inmediatamente a una solicitud de comentarios.

En Israel, las sirenas y alertas en los teléfonos móviles enviaron a los residentes corriendo a los refugios antiaéreos mientras Irán lanzaba una serie de barridos de misiles, que fueron interceptados en su mayor parte. Sin embargo, algunos misiles impactaron en zonas residenciales, incluyendo Tel Aviv, donde al menos 20 personas resultaron heridas en un ataque con misiles que destruyó parte de un edificio de varios pisos.

Irán también atacó estados clave del Golfo, incluyendo los Emiratos Árabes Unidos, donde se atacaron Dubai y Abu Dhabi. En Dubai, un terminal de aeropuerto fue informado como dañado en un ataque nocturno, y una de las zonas de hoteles de lujo de la ciudad también fue golpeada. En Bahrein, el centro de servicios de la Quinta Flota estadounidense fue atacado con misiles, y videos mostraron una columna de humo gruesa elevándose desde la zona.

Qatar afirmó haber derribado todos los misiles que apuntaban al país y afirmó su derecho a responder. Kuwait confirmó un ataque con misiles en una base militar estadounidense en su territorio. En respuesta, un alto comandante de las Fuerzas Revolucionarias iraníes, Ebrahim Jabbari, advirtió que Irán había utilizado hasta ahora “misiles de desecho” y pronto revelaría armas nunca antes vistas.

Trump, quien había estado promoviendo su campaña para la reelección como “presidente de la paz”, enfrenta críticas en su país tanto de los demócratas como de algunos republicanos, quienes argumentan que una campaña prolongada contra Irán sería ilegal sin la aprobación del Congreso. Algunos legisladores han exigido una votación sobre el asunto dentro de los días.

La situación sigue siendo altamente volátil, sin señales inmediatas de desescalada. Mientras el mundo observa, las implicaciones de estos ataques podrían resonar en todo el mundo, con posibles consecuencias para los mercados energéticos, la estabilidad regional y la diplomacia internacional.