LONDRES — Michael Gove, editor de The Spectator y destacado ministro conservador, ha establecido comparaciones alarmantes entre el presente Reino Unido y la inestable República de Weimar. Según Gove, la política se está trasladando de los pasillos de Westminster a las protestas en las calles, la inseguridad económica alimenta la ira pública y el centro político lucha por mantenerse firme.

Estos ecos de la Alemania de los años 20 exigen atención, afirma Gove. Señala que las tensiones crecientes reflejan la inestabilidad previa al ascenso de los nazis. ‘Hay’ señales claras de advertencia, afirma, instando a los líderes a actuar antes de que las divisiones se profundicen.

El análisis de Gove surge en un momento de crisis de costos de vida y protestas sobre temas que van desde la inmigración hasta la política climática. Las huelgas de sindicatos han interrumpido servicios ferroviarios y ambulancias, mientras que los disturbios en Leicester el año pasado destacaron tensiones étnicas. Las encuestas muestran un nivel histórico de desconfianza en el Parlamento, con Reform UK ganando terreno en el ala derecha y los independientes desafiando los asientos del Partido Laborista.

El ministro llama a respuestas valientes. La crecimiento económico ocupa el primer lugar en su lista, junto con la reforma de instituciones atrapadas en la burocracia. Elogia los esfuerzos pasados del Partido Conservador para reducir trámites, pero insiste en que se necesita más urgencia. Sin acción, advierte Gove, Gran Bretaña corre el riesgo de una ola populista similar a los extremos de Weimar.

En un artículo separado de The Spectator, el autor Matt Ridley recuerda un famoso engaño académico de hace 30 años. El físico Alan Sokal engañó a una revista de ciencias sociales para publicar su artículo, ‘Transgrediendo los límites: hacia una hermenéutica transformadora de la gravedad cuántica’. Lleno de absurdo deliberado, la entrega se ajustó a las sesgos de los editores, señala Ridley.

Sokal describió su trabajo como ‘liberado con absurdo’. El episodio expuso fallas en la investigación posmoderna, desencadenando el ‘Casus Sokal’ y debates sobre la rigurosidad científica en las humanidades. Ridley lo utiliza para cuestionar las tendencias intelectuales actuales, vinculándolo a los cambios culturales más amplios que aborda Gove.

La analogía de Gove con Weimar se basa en su larga carrera. Como ministro de Regeneración, ha abordado escasez de viviendas y proyectos de regeneración en el norte de Inglaterra. Su rol en The Spectator le permite mezclar periodismo con política, a menudo criticando tanto los defectos del Partido Laborista como los del conservador.

Colaboradores del gabinete coinciden en algunos puntos. El primer ministro Keir Starmer enfrenta presión para cumplir con sus compromisos de crecimiento tras heredar una economía estancada. La inflación ha disminuido al 2,3% hasta agosto de 2024, pero los salarios reales siguen por debajo de los niveles pre-pandemia, según funcionarios. Los acuerdos salariales en el sector público han añadido miles de millones a los préstamos.

Los historiadores ofrecen visiones mixtas sobre las comparaciones de Gove. La República de Weimar experimentó hiperinflación que destruyó ahorros en 1923, con el desempleo alcanzando el 30% para 1932. La proporción de deuda a PIB del Reino Unido es del 98%, según datos de la Oficina de Estadísticas Nacionales, lejos de esos extremos. Sin embargo, la inquietud en las calles recuerda los enfrentamientos de los años 30 entre comunistas y fascistas.

Gove defiende el conservadurismo práctico. Propone desregular las leyes de planificación para construir 1,5 millones de viviendas. Invierte en formación de habilidades para trabajos afectados por la inteligencia artificial. Afronta directamente debates culturales, desde los costos de la neutralidad climática hasta las presiones migratorias.

El anécdota del engaño de Sokal subraya el tema de Ridley: escepticismo hacia ideas no probadas. Publicado en medio de guerras culturales en las universidades, cuestiona si persisten cámaras de eco ideológico en la academia y los medios.

A medida que se acercan las conferencias de otoño, las palabras de Gove establecen el tono. Los conservadores se reagrupan bajo su nuevo líder, Kemi Badenoch, mientras que el Partido Laborista defiende su delgado mayoría. Los datos económicos a publicar el viernes podrían influir en la narrativa. Por ahora, la advertencia de Gove sobre Weimar cuelga sobre la política británica.