El Papa León XIV ha emitido una advertencia sobre los riesgos de la inteligencia artificial en su primera encíclica, Magnifica Humanitas, pidiendo un mayor control social de la tecnología. Según DIE ZEIT. El texto aborda preocupaciones de que la IA pueda propagar desinformación, escalar conflictos y llevar al mundo por un camino de guerras interminables — El texto fue presentado en el Vaticano en presencia del Papa.
Dignidad humana y riesgos tecnológicos
León advierte sobre una posible deshumanización por el mal uso de las tecnologías digitales y llama a un mayor control social de la IA; Describe la IA como una “herramienta valiosa que requiere precaución”. En la encíclica. Aborda tanto la velocidad del desarrollo como las entidades que lo controlan, señalando que el poder no está en manos de los Estados, sino en las de “grandes actores económicos y tecnológicos”. Esto, dice, conlleva el riesgo de opacidad y aumenta la posibilidad de “un desarrollo sesgado que genere nuevas dependencias, exclusiones, manipulaciones e injusticias”.
Impacto ambiental y social
León también destaca las consecuencias ambientales de la IA. Afirma que los sistemas actuales de IA requieren grandes cantidades de energía y agua, tienen un impacto significativo en las emisiones de dióxido de carbono y consumen recursos sustanciales. Pide el desarrollo de soluciones tecnológicas más sostenibles. En la introducción, escribe que la humanidad vive una “transformación de época”. Señala que “la magnífica humanidad creada por Dios ahora enfrenta una elección clave: o construye una nueva Torre de Babel o construye la ciudad en la que Dios y la humanidad habitan juntos”.
Tensiones litúrgicas y lecturas ideológicas
En un desarrollo relacionado pero distinto, Dom Jean Pateau, el abad de Fontgombault, ha señalado abusos y lecturas ideológicas como causas raíz de la actual crisis litúrgica en la Iglesia, según infovaticana. Sus comentarios llegan en medio de llamados del Papa León XIV para reducir enfrentamientos en torno a la liturgia y promover un mayor entendimiento entre diferentes sensibilidades. El abad enfatiza que la liturgia no es un “estandarte” y no debería convertirse en un instrumento de confrontación.
Señala que los abusos litúrgicos han ocurrido durante años en Francia y no siempre ha habido una respuesta adecuada por parte de las autoridades. Combinado con deficiencias en la formación catequética, esto ha llevado a desconfianza y aislamiento entre algunos fieles. Esta situación, dice, ha contribuido a tensiones, resentimientos e incluso divisiones dentro de familias y comunidades eclesiales.
“La liturgia no es un estandarte”, enfatiza, argumentando que cuando su propósito,llevar a Dios—se pierde, la liturgia se convierte en un campo de disputa. Desde su experiencia monástica, recuerda que la vida litúrgica no busca demostrar nada, sino sostener la relación con Cristo y la comunión en la Iglesia.
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