Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, presentó un enfoque renovado para combatir el narcotráfico en aguas latinoamericanas, indicando que la administración Trump ahora se enfoca en colaborar con países aliados y respetar sus leyes, según informó The Guardian. Destacó que el ejército seguiría “destruyendo embarcaciones si fuera necesario” en casos de amenaza inmediata.

Cambio de estrategia tras operaciones unilaterales

El reconocimiento público de un cambio estratégico se produce tras un año de ataques unilaterales mortales por parte de Washington contra quienes califica de “terroristas narcóticos” que operan en aguas internacionales. El miércoles por la noche, el Comando Sur de EE.UU. anunció el último ataque en el mar Caribe, que dejó tres muertos; esto eleva el número total de fallecidos por ataques militares estadounidenses a embarcaciones a al menos 230 en 69 operaciones.

A pesar del uso continuo de la fuerza letal cuando sea necesario, la administración Trump se centra en establecer acuerdos para operaciones conjuntas con países aliados de la región, como Colombia y Ecuador, que cumplan con sus leyes dentro de sus aguas territoriales.

Rubio elogia la cooperación con naciones latinoamericanas

“Creo que es un avance increíble por primera vez contar con países dispuestos a participar en estos esfuerzos dentro de sus aguas territoriales”, dijo Rubio a periodistas durante una visita a Quito, la capital de Ecuador. “Lo importante es que estas rutas están siendo interrumpidas; estas rutas están siendo terminadas”, añadió.

Rubio explicó que cada decisión sobre un ataque u operación se toma en base a cada caso, dependiendo del nivel de amenaza y la ubicación de la embarcación. Este enfoque se diferencia de los primeros ataques en septiembre de 2025, donde embarcaciones acusadas de narcotráfico fueron atacadas sin el mismo nivel de colaboración internacional.

Las recientes interdicciones de EE.UU. en aguas latinoamericanas incluyen la remoción de personas a bordo de estaciones de repostaje flotantes que se cree apoyan el narcotráfico y su traslado a autoridades ecuatorianas. Posteriormente, el ejército estadounidense destruye los buques.

Controversia por la falta de evidencia en los ataques

El cambio de estrategia sigue a una serie de ataques a embarcaciones en el último año, dirigidos contra individuos acusados por la administración Trump de ser “terroristas narcóticos” sin presentar evidencia concreta. Estas acciones han generado críticas de grupos de derechos humanos y expertos legales que cuestionan la transparencia y legalidad de las operaciones.

Los comentarios de Rubio se dieron durante una gira por tres países de América del Sur destinada a fortalecer la cooperación en seguridad con líderes conservadores de la región que han mostrado apoyo a Donald Trump. La administración busca consolidar alianzas con gobiernos que coincidan con sus objetivos más amplios en la región.