MOSCÚ (EFE) — El ministro ruso de Desarrollo Digital, Maksut Shadaev, anunció este viernes que Telegram seguirá operando sin restricciones en la zona de la Operación Militar Especial, que abarca los territorios ucranianos ocupados.

Shadaev declaró en la Duma Estatal, cámara baja del Parlamento ruso, que la decisión busca mantener el acceso por ahora. “Se decidió no restringir el funcionamiento de Telegram en la zona de la Operación Militar Especial”, afirmó ante los diputados.

El ministro enfatizó el objetivo a largo plazo de que los usuarios militares migren a servicios rusos. “Esperamos que nuestros militares puedan cambiar y pasar a servicios rusos”, añadió Shadaev, en medio de debates sobre soberanía digital y seguridad nacional.

Actualmente, Telegram sufre ralentizaciones deliberadas en todo Rusia, medida aprobada por ley en la Duma Estatal. “Telegram sigue disponible, pero con ralentización”, explicó Shadaev. “La ralentización es la ley aprobada en la Duma Estatal, impulsada por parlamentarios”.

El anuncio llega tras años de tensiones entre Moscú y el fundador de Telegram, Pavel Durov. Las autoridades rusas han exigido mayor control sobre la plataforma por preocupaciones sobre extremismo y desinformación. En 2018, los tribunales ordenaron bloquear Telegram por negarse a entregar claves de cifrado, aunque la medida resultó ineficaz por el uso masivo de VPN.

Las restricciones se levantaron en 2020 tras la oferta de Durov de cooperar en moderación de contenidos. Desde la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, Telegram ha ganado popularidad entre soldados y civiles rusos por su cifrado de extremo a extremo y canales con actualizaciones del frente.

La declaración de Shadaev refleja el rol crítico de la app en la comunicación bélica. Los soldados la usan para coordinar, compartir vídeos y logística en zonas con infraestructuras deficientes. Aplicaciones nacionales como VKontakte y mensajeros estatales no han igualado su alcance, según analistas.

La zona de la Operación Militar Especial incluye regiones anexadas como las óblastes de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia, más Crimea. El acceso a internet allí depende a menudo de enlaces satelitales o redes improvisadas, lo que hace vitales las apps sin restricciones.

Los parlamentarios que impulsaron la ley de ralentización argumentaron que presiona a plataformas extranjeras para cumplir con leyes rusas de datos. La medida, vigente desde mediados de 2024, reduce velocidades en horas pico sin bloqueo total. Shadaev no precisó plazos para posibles restricciones futuras en la zona de guerra.

El impulso ruso por independencia digital se aceleró tras sanciones occidentales que cortaron acceso a servicios como Google y Meta, ahora considerados extremistas. Funcionarios promueven alternativas como RuStore para apps y Yandex para nube. Aun así, los 950 millones de usuarios globales de Telegram, con gran base rusa, lo mantienen arraigado.

Durov, con ciudadanía francesa, fue arrestado en Francia en agosto de 2024 por presuntas fallas de la plataforma en frenar delitos. Quedó en libertad bajo fianza, pero bajo investigación. Moscú se distancia del caso mientras se beneficia de la utilidad de Telegram.

La comparecencia de Shadaev en la Duma formó parte de audiencias rutinarias sobre política digital. Diputados pidieron actualizaciones sobre conectividad bélica y abogaron por adopción rápida de herramientas rusas seguras. El ministro reiteró compromisos para expandir fibra óptica y 5G en zonas del frente pese a obstáculos logísticos.

La decisión libra a Telegram del destino de otras apps ralentizadas o vetadas en Rusia. Instagram y Facebook siguen inaccesibles desde 2022. YouTube sufre ralentizaciones periódicas por resistencia de Google a demandas de localización de datos.

Por ahora, canales de Telegram como los del líder checheno Ramzán Kadírov y blogueros de guerra operan libremente y envían partes sin filtro a millones. Las palabras de Shadaev señalan pragmatismo por encima de ideología en el campo de batalla digital.