El primer ministro tailandés Anutin Charnvirakul declaró que la economía del país está en un ‘estado estable’ tras la victoria conservadora en las elecciones generales, a pesar de los desafíos económicos persistentes. El bloque conservador gobernante, que obtuvo un fuerte mandato en las elecciones del 27 de febrero, parece no tener interés en reanudar los rápidos avances que una vez convirtieron a Tailandia en un modelo para el sudeste asiático.
Economía estancada en medio de la estabilidad política
Los resultados electorales, en los que los legisladores monárquicos rechazaron con firmeza el desafío de las fuerzas progresistas, fueron bien recibidos por los inversores como una señal de estabilidad en un país plagado de golpes de Estado, gobiernos breves y profundas divisiones sociales. El mercado accionario tailandés subió el día después del voto, y el baht se apreció frente a principales monedas. Los inversores extranjeros también mostraron interés renovado, comprando más acciones locales en cuatro años.
No obstante, los analistas advierten que el enfoque del bloque gobernante en la estabilidad política puede no traducirse en revitalización económica. Tailandia, que una vez fue una potencia económica regional, ha luchado con un crecimiento lento y una dependencia del turismo, que ha sido severamente afectado por la pandemia global y las tensiones geopolíticas.
Según la Junta Nacional de Desarrollo Económico y Social de Tailandia, el crecimiento del PIB del país en 2023 fue solo del 2,5%, significativamente inferior al 3,5% de crecimiento visto en Vietnam y Indonesia vecinos. El sector turístico, que representaba casi el 12% del PIB tailandés antes de la pandemia, aún no ha recuperado completamente su nivel, con números de visitantes aún por debajo de los niveles previos a la pandemia.
La afirmación de Charnvirakul de que la economía está en un ‘estado estable’ ha sido recibida con escepticismo por algunos economistas. ‘Un estado estable puede ser mejor que la volatilidad continua, pero no es una receta para el crecimiento’, dijo el doctor Noppon Saengsom, economista de la Universidad de Chulalongkorn. ‘Sin reformas estructurales e inversión en nuevas industrias, Tailandia corre el riesgo de convertirse en un retrasado en el sudeste asiático.’
Estabilidad política frente al crecimiento económico
La victoria del bloque conservador en las elecciones ha reforzado un escenario político que prioriza la estabilidad sobre reformas económicas audaces. El gobierno ha sido reacio a impulsar cambios significativos en el modelo económico tailandés, que ha dependido durante mucho tiempo de la manufactura a bajo costo y el turismo.
Los analistas señalan que los desafíos económicos de Tailandia no son nuevos. El país ha luchado con una alta deuda pública, una población envejecida y una falta de innovación. Según el Ministerio de Hacienda, la relación deuda pública-PIB de Tailandia alcanzó el 62,4% en 2022, en aumento desde el 58,1% de 2021.
A pesar del énfasis del gobierno en la estabilidad, algunos sectores muestran signos de resiliencia. Los sectores de tecnología y digital han crecido de forma constante, con el gobierno invirtiendo en iniciativas para promover el comercio electrónico y los pagos digitales. Sin embargo, estos avances aún no compensan la estancación económica general.
Según un informe del Banco Asiático de Desarrollo, la economía tailandesa necesita diversificar su modelo tradicional basado en las exportaciones y invertir más en educación, infraestructura e innovación para sostener un crecimiento a largo plazo. ‘Sin una estrategia económica clara, Tailandia continuará rezagada frente a sus vecinos’, advirtió el informe.
¿Qué sigue para la economía tailandesa?
En el futuro cercano, el gobierno enfrenta una serie de decisiones clave que podrían moldear la trayectoria económica del país. El presupuesto de 2024, que se espera anuncie en los próximos meses, brindará una visión sobre las prioridades del gobierno. Los analistas están atentos para ver si el presupuesto incluirá inversiones significativas en infraestructura, educación y tecnología.
Además, Tailandia está a punto de albergar la cumbre de la Comunidad Económica Asociativa (AEC) a finales de este año, lo que podría ofrecer una oportunidad para la cooperación regional y la integración económica. Sin embargo, el éxito de estos esfuerzos dependerá de la disposición del gobierno para implementar reformas significativas.
Para los ciudadanos tailandeses comunes, la estancación económica tiene implicaciones reales. Las altas tasas de desempleo, especialmente entre los jóvenes, y los salarios estancados han generado frustración creciente. Según la Oficina Nacional de Estadísticas, la tasa de desempleo alcanzó el 3,6% en 2023, la más alta en una década.
Mientras el gobierno continúa enfatizando la estabilidad política, el desafío sigue siendo equilibrar la seguridad a corto plazo con el crecimiento económico a largo plazo. Los próximos meses serán críticos para determinar si Tailandia puede recuperar su estatus de líder económico regional o continuar su deslizamiento hacia la estancación.
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