La Unión Europea otorgó el Premio Sakharov a la Corte Penal Internacional (CPI) el 22 de octubre de 2026, en reconocimiento a su labor en defensa del derecho internacional y la justicia. La decisión se tomó en medio de tensiones crecientes con la administración de Donald Trump, que ha amenazado con desmantelar la corte.
La presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, indicó que el premio refleja el compromiso de la UE con el multilateralismo y las instituciones internacionales. «La Unión Europea se funda en el respeto por el multilateralismo y las instituciones internacionales, y este premio reconoce el importante trabajo que realiza la corte en defensa del derecho internacional y la justicia», dijo.
La CPI agradeció el reconocimiento, destacando su importancia en un contexto de «retos sin precedentes». «En este escenario, el Premio Sakharov adquiere un significado particular, reafirmando la importancia de instituciones judiciales independientes y de quienes trabajan para hacer cumplir el derecho internacional», afirmó la presidenta de la CPI, Tomoko Akane.
Estados Unidos impuso sanciones a la CPI el 9 de octubre de 2026, dirigidas a cortar transacciones con la corte y sus funcionarios. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que las medidas buscan «paralizar» las operaciones de la corte. «Prohibiremos transacciones con esta corte ilegítima, cortando sus recursos y paralizando su capacidad para operar contra nosotros, porque nuestro mensaje es claro: Estados Unidos y el pueblo estadounidense no están sujetos a la jurisdicción de esta falsa CPI», dijo.
La hostilidad de la administración Trump hacia la CPI se intensificó tras la emisión de órdenes de arresto en 2024 contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el exministro de Defensa, Yoav Gallant, por supuestos crímenes de guerra y contra la humanidad en Gaza. Israel rechazó estas acusaciones. La CPI investiga y juzga a individuos por crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio, y puede actuar en países que son partes en la Estatuto de Roma, incluso si Estados Unidos no lo es.
La UE ha expresado públicamente su apoyo a la CPI y estudia un «estatuto de bloqueo» para protegerla de las sanciones estadounidenses. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que la corte debe operar de forma independiente y sin intimidación. «La Corte Penal Internacional debe poder cumplir su misión de manera independiente y sin presión ni intimidación», dijo.
Este es el segundo reconocimiento importante para la CPI y sus defensores este mes. El 9 de octubre, la exjueza de la CPI, Navi Pillay, recibió el Premio Nobel de la Paz por su labor en la promoción de la paz y el derecho internacional.
El Premio Sakharov, otorgado anualmente por el Parlamento Europeo, lleva el nombre del disidente soviético Andrei Sakharov y se entrega a personas u organizaciones que defienden los derechos humanos y la democracia. La CPI fue una de las tres finalistas, junto con el líder de la oposición tanzana, Tundu Lissu, y las activistas iraníes Taraneh y Romina Rahimi.
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