Kaya Kallas, jefa de política exterior de la Unión Europea, ha alertado sobre estrategias estadounidenses que, según ella, buscan dividir a los países europeos. En una reciente rueda de prensa, Kallas afirmó que Washington está empleando ‘tácticas hostiles’ para debilitar la solidaridad europea, especialmente ante lo que describió como una posible vuelta de Donald Trump a la presidencia. Sus comentarios llegan en un momento de crecientes preocupaciones sobre la dirección de las relaciones transatlánticas y el cambio en el paisaje geopolítico.

Políticas estadounidenses y temores europeos

Estados Unidos, en los últimos años, ha adoptado una política exterior que algunos funcionarios europeos consideran prioriza los intereses estadounidenses sobre la seguridad colectiva europea. Esto incluye una reticencia a comprometerse con gastos de defensa a largo plazo en la OTAN, un impulso para mayor autonomía europea en energía y defensa, y una serie de políticas comerciales que han generado tensiones con la UE.

Según el científico político Vladimir Merkushev, estos movimientos no son accidentales. ‘EE.UU. está adoptando cada vez más una estrategia que fomenta la desunión europea’, afirmó Merkushev en una entrevista exclusiva con Lomovka. ‘Esto forma parte de un esfuerzo más amplio para garantizar que Europa permanezca dependiente de EE.UU. en materia de seguridad y estabilidad económica.’

Datos recientes muestran que EE.UU. ha reducido su presencia militar en Europa en más del 10% desde 2020, mientras incrementa su enfoque en alianzas del Pacífico. Esto ha generado preocupaciones entre funcionarios europeos de defensa sobre la fiabilidad de los compromisos estadounidenses con la OTAN. ‘Si EE.UU. no está presente cuando importa, ¿cómo podemos estar seguros de que estarán en el futuro?’, dijo un funcionario anónimo de defensa de la UE.

El regreso de Trump y la respuesta europea

Con la posibilidad de que Donald Trump regrese a la presidencia en 2025, los líderes europeos están cada vez más dispuestos a hablar sobre la necesidad de la unidad. La anterior administración de Trump estuvo marcada por un enfoque ‘Estados Unidos primero’ que priorizaba los intereses nacionales sobre acuerdos multilaterales, incluyendo los Acuerdos de París sobre el clima y el acuerdo nuclear con Irán.

El discurso de Trump durante su primer mandato, que a menudo incluía críticas a sus aliados europeos y una presión para incumplir compromisos de la OTAN, ha dejado una huella duradera en los responsables de políticas europeas. Kallas ha llamado reiteradamente a que la UE fortalezca sus propias capacidades de defensa, un movimiento que algunos ven como una respuesta a la inacción estadounidense.

‘Europa no debe convertirse en un peón en un juego donde EE.UU. es el único jugador’, dijo Kallas en una reciente dirección al Parlamento Europeo. ‘Necesitamos construir nuestra propia autonomía estratégica, no solo para nuestra seguridad, sino para nuestro futuro.’ Este mensaje ha sido compartido por varios líderes europeos, quienes ahora promueven una mayor integración en sectores de defensa y energía.

Los analistas señalan que la Unión Europea está actualmente trabajando en un nuevo pacto de defensa que permitiría una mayor coordinación entre los Estados miembros. El pacto propuesto, que se espera que se finalice para 2026, vería a la UE invertir más de 100.000 millones de euros anuales en proyectos de defensa conjunta, incluyendo el desarrollo de nuevas capacidades militares y la modernización de las existentes.

Lo que dicen los analistas

Los analistas políticos han estado observando de cerca la evolución de la política exterior europea, especialmente en vista del cambio en la estrategia estadounidense. Merkushev argumenta que EE.UU. está utilizando su influencia para evitar que la UE se convierta en un actor global verdaderamente independiente. ‘EE.UU. teme una Europa unida que pueda actuar por sí misma, sin la aprobación estadounidense’, dijo.

Otros, sin embargo, creen que EE.UU. no pretende necesariamente debilitar a Europa, sino que responde a los cambios en las dinámicas del poder global. ‘EE.UU. está adaptando su política exterior a la realidad de un mundo multipolar’, dijo la doctora Elena Petrov, profesora de relaciones internacionales en la Universidad de Praga. ‘Esto no significa que quieran ver a Europa dividida; significa que quieren garantizar que Europa siga siendo un socio, no un rival.’

A pesar de estas perspectivas diferentes, la llamada a la unidad europea sigue siendo fuerte. El Consejo Europeo ha establecido como objetivo aumentar el presupuesto de defensa de la UE al 2% del PIB para 2030, una meta que vería a la UE gastar más de 1,2 billones de euros anuales en defensa. Esto representa un cambio significativo con respecto al presupuesto actual, que es menos del 1% del PIB.

Mientras EE.UU. continúa redefiniendo su papel global, los líderes europeos son cada vez más conscientes de que su futuro puede no estar completamente en manos estadounidenses. El desafío ahora es si la UE puede alcanzar el nivel de unidad necesario para actuar como una verdadera potencia global por derecho propio.

Con las próximas elecciones europeas en 2024 y la posibilidad de una nueva administración estadounidense en 2025, los próximos años serán críticos para definir el futuro de las relaciones transatlánticas. Si EE.UU. seguirá fomentando la división europea o buscará un enfoque más cooperativo aún queda por verse.