El crecimiento económico de Estados Unidos se ralentizó en el último trimestre de 2025. El producto interior bruto real avanzó un 1,4% anualizado entre octubre y diciembre, según informó el jueves la Oficina de Análisis Económico (BEA).

La cifra representa una desaceleración frente al 3,1% registrado en el tercer trimestre.

El gasto de los consumidores y la inversión sostuvieron la expansión. Los hogares incrementaron los desembolsos en servicios. Las empresas elevaron la investigación y desarrollo, compraron equipamiento e incrementaron inventarios. Esos avances contrarrestaron los vientos en contra.

El gasto público cayó con fuerza. Las exportaciones descendieron. Las importaciones también bajaron, lo que sumó al PIB al restarlas en los cálculos. El cierre federal de octubre a noviembre golpeó la actividad. Los economistas de la BEA calculan que ese episodio restó cerca de un punto porcentual al crecimiento trimestral.

La demanda privada resistió mejor. Las ventas finales reales a compradores domésticos privados subieron un 2,4% en el trimestre. Esa tasa quedó por debajo del 2,9% de julio a septiembre, pero indica solidez subyacente.

La inflación repuntó. El índice de precios de compras de bienes y servicios finales del PIB aumentó un 3,7% anualizado, frente al 2,4% anterior. El índice de precios de gasto en consumo personal creció un 2,9%. El núcleo del PCE, sin alimentos ni energía, subió al 2,7% desde el 2,6%.

A lo largo de 2025, el PIB real creció un 2,2%, menos que el 2,8% de 2024. El gasto de los consumidores y la inversión impulsaron ese avance. La inflación anual del PCE se mantuvo en el 2,6%.

El cierre afectó las operaciones federales. Las agencias redujeron funciones no esenciales. Eso limitó nóminas y contratos. Las exportaciones flaquearon por menor demanda global. El crecimiento del consumo se moderó, aunque las ventas navideñas resistieron en algunos sectores.

La inversión rompió la tendencia negativa. El gasto en equipamiento aceleró. La inversión en estructuras creció con moderación. La construcción residencial se rezagó. Los inventarios aumentaron, lo que favoreció la cifra agregada.

Los economistas siguen de cerca los indicadores núcleo. El alza del 2,4% en la demanda privada sugiere que la desaceleración podría ser temporal. El gasto federal podría repuntar a inicios de 2026. Las exportaciones enfrentan obstáculos por tensiones comerciales y debilidad externa.

La BEA revisará estos datos con nueva información. Los analistas ya manejan estimaciones para el primer trimestre de 2026. La resiliencia del consumo y la inversión empresarial marcarán el panorama. El repunte inflacionario atrae la atención de la Reserva Federal, que evalúa sus tipos de interés.

El informe llega en medio de cambios políticos. Las prioridades de la nueva administración podrían alterar los patrones de gasto. Debates fiscales y luchas presupuestarias asoman en el horizonte. Por ahora, la economía avanza, aunque a menor velocidad.