El ayatola Ali Khamenei. Líder supremo de Irán. Falleció tras ataques israelíes y estadounidenses, poniendo fin a una era de 36 años que transformó el sistema político del país y su postura hacia el Occidente. Su muerte cierra un capítulo fundamental en la historia de la República Islámica, un Estado que no fundó, pero que dominó más que cualquier otro líder desde la revolución de 1979.

Orígenes y ascenso al poder

Khamenei no fundó la República Islámica. Ese rol corresponde a Ruhollah Khomeini, quien lideró la revolución de 1979 que derrocó al sha Mohammad Reza Pahlavi, while El cargo de líder supremo fue establecido en la nueva constitución, otorgando a un clérigo de alto rango autoridad absoluta sobre las instituciones electas. Khamenei asumió ese rol tras la muerte de Khomeini en 1989 y consolidó gradualmente sus poderes.

Antes de convertirse en líder supremo, Khamenei fue presidente de Irán de 1981 a 1989. Fue elegido con el 97 por ciento de los votos en una elección controlada durante la turbulenta guerra Irán-Irak. El mismo año, sobrevivió apenas a un intento de asesinato cuando una bomba oculta en una grabadora estalló junto a él. El ataque, atribuido a los Mujahidín del Pueblo, dejó su brazo derecho parcialmente paralizado.

Longevidad política y control

Desde que asumió el liderazgo en 1989, su mandato de 36 años lo convierte en el jefe de Estado más longevo del Medio Oriente y en el líder más prolongado de Irán desde el sha. A los 86 años, su longevidad política ha moldeado cada decisión importante en política doméstica y exterior en la Irán moderna.

Como líder supremo, Khamenei manda a las fuerzas armadas, nombra al jefe del poder judicial y a los jefes de los medios de comunicación estatales, y ejerce influencia decisiva sobre la política exterior y la seguridad nacional. Aunque Irán celebra elecciones presidenciales y parlamentarias, los candidatos son revisados por el Consejo Guardian, cuyos miembros son nombrados directa o indirectamente por él. En la práctica, esto le da control directo o indirecto sobre las ramas ejecutiva, legislativa y judicial.

Central a su autoridad está la lealtad del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y la fuerza paramilitar Basij. Estas instituciones, que cuentan con cientos de miles de miembros, no solo son actores militares, sino también económicos y políticos, formando la columna vertebral de la estabilidad del régimen durante la inquietud interna.

Política exterior y desafíos económicos

Khamenei ha descrito durante mucho tiempo a Estados Unidos como el ‘enemigo número uno’ de Irán, con Israel muy cerca. Sin embargo, apoyó el acuerdo nuclear de 2015 negociado bajo la presidencia de Hassan Rouhani. El acuerdo alivió temporalmente las sanciones antes de que el presidente estadounidense Donald Trump lo abandonara en 2018, reimponiendo presión económica y reavivando tensiones.

El programa nuclear de Irán ha sido una característica definitoria de la liderazga de Khamenei. Bajo sanciones pesadas, promovió lo que llamó una ‘economía de resistencia’ destinada a reducir la dependencia de los mercados occidentales y fortalecer la producción doméstica. Aun así, la inflación, el desempleo y las dificultades económicas han generado oleadas de protestas, especialmente en 2009, 2019 y 2022.

El mandato de Khamenei no ha sido incontestado. Eclataron protestas masivas tras la elección presidencial disputada de 2009, seguidas por manifestaciones económicas en 2019 y protestas generalizadas basadas en derechos en 2022. Cada ola puso a prueba la resiliencia del régimen y reforzó el rol de las fuerzas de seguridad en mantener el orden.

A pesar de su visibilidad política, poco se conoce públicamente sobre su vida personal. Está casado y tiene seis hijos. Algunos parientes cercanos se reportan viviendo en el extranjero, incluido París, mientras que su familia inmediata permanece en Irán. Las identidades de la mayoría de sus nietos no se divulgan ampliamente.

A menudo retratado como austero y severo, Khamenei tiene un lado más tranquilo. Se dice que disfruta de la poesía y el jardinería y ha sido fotografiado regando plantas con una regadera de plástico sencilla. En sus años más jóvenes, se le conocía por fumar una pipa, un hábito inusual para un clérigo.

A pesar de ejercer una gran autoridad constitucional, se dice que vive modestamente y rara vez viaja fuera de Irán.