JUBA — Al menos 169 personas murieron en un ataque de insurgentes en una aldea remota del área administrativa de Ruweng, en Sudán del Sur, según informaron autoridades locales. De las víctimas, 90 eran civiles. El ataque, ocurrido el domingo en el condado de Abiemnom, ha reavivado temores de una guerra civil a gran escala en el país, que ha tenido dificultades para mantener la paz desde que terminó un conflicto de cinco años en 2018.

Detalles del ataque y su consecuencias

James Monyluak, ministro de Información de Ruweng, confirmó las muertes, indicando que entre las víctimas se encontraban mujeres, niños y decenas de combatientes. La Misión de las Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS) informó que 1.000 personas buscaron refugio en su base tras el ataque, con 23 heridos.

“Este tipo de violencia pone en grave riesgo a los civiles y debe detenerse de inmediato”, dijo Anita Kiki Gbeho, una funcionaria de UNMISS, en un comunicado. “Insto a todos los involucrados a detener las hostilidades sin demora y a participar en un diálogo constructivo para resolver sus diferencias”.

UNMISS expresó preocupación por los informes que indican que docenas de civiles y algunos funcionarios locales han perdido la vida. La organización se comprometió a continuar protegiendo a quienes buscan refugio en su base, según el comunicado.

Conflicto en aumento y tensiones políticas

El ataque forma parte de una ola creciente de violencia en Sudán del Sur, donde las fuerzas gubernamentales leales al presidente Salva Kiir se enfrentan con hombres armados supuestamente leales al líder de la oposición, Riek Machar. Las autoridades locales sugieren que los jóvenes armados involucrados en el ataque tienen vínculos con el grupo de Machar, el Movimiento de Liberación del Pueblo del Sudán en la Oposición (SPLM-IO).

El SPLM-IO negó responsabilidad por el ataque, afirmando que “no tiene presencia militar en la zona afectada”. Machar, quien fue vicepresidente de Kiir hasta septiembre de 2023, fue depuesto tras enfrentar cargos penales y actualmente está bajo arresto domiciliario en Juba, la capital, mientras continúa su juicio.

El gobierno de Estados Unidos ha llamado a reanudar las negociaciones entre Kiir y Machar, enfatizando la necesidad de desescalada. La violencia amenaza con deshacer el acuerdo de paz frágil alcanzado en 2018, que puso fin a una guerra civil brutal que mató a unas estimadas 400.000 personas y desplazó a millones.

Tras el acuerdo, Machar fue nombrado primer vicepresidente de Sudán del Sur en un gobierno de unidad nacional. Sin embargo, una investigación de la ONU ha encontrado que los líderes de Sudán del Sur están “dismantlando sistemáticamente” el acuerdo de paz, socavando los esfuerzos para estabilizar el país.

Crisis humanitaria y preocupaciones internacionales

Los partidarios de Machar afirman que los cargos contra él son motivados políticamente, y su destitución coincidió con un aumento brusco de la violencia. El conflicto se intensificó en diciembre cuando las fuerzas de la oposición tomaron puestos gubernamentales en el condado de Jonglei, una zona fuerte de la oposición y un punto de conflicto renovado.

La ONU estima que la violencia ha desplazado a 280.000 personas, y los grupos de ayuda advierten que las restricciones de acceso a áreas controladas por la oposición ponen en peligro la vida de los civiles. A pesar del compromiso oficial con el acuerdo de paz, el gobierno ha llevado a cabo una ofensiva desde enero, empleando bombardeos aéreos y ataques terrestres.

La comunidad internacional, incluidos Estados Unidos, ha expresado profunda preocupación por la resurgencia de la violencia. El Departamento de Estado de Estados Unidos ha llamado a un diálogo inmediato entre Kiir y Machar para evitar una escalada adicional y proteger a los civiles.

Con una cifra de muertos por el ataque más reciente que alcanza los 169, la situación en Sudán del Sur sigue siendo volátil, sin vislumbrar un final claro al conflicto que continúa reclamando vidas y destabilizando la región.