El ejército paquistaní interceptó y destruyó drones del Talibán afgano que atacaban zonas civiles en Quetta, Kohat y Rawalpindi, causando heridas a cuatro personas, incluidos dos niños. Los ataques han generado preocupación por la seguridad de los civiles y han provocado fuerte condena por parte de las autoridades paquistaníes.
Impacto en la seguridad civil y tensiones regionales
Según la Inter-Services Public Relations (ISPR), la ala de medios del ejército paquistaní, los drones fueron interceptados y destruidos el viernes en Quetta, Kohat y Rawalpindi, ciudades cercanas a la capital, Islamabad. El ejército afirmó que los ataques tenían como objetivo generar miedo en la población y ‘recordarnos la mentalidad terrorista que impulsa al Talibán afgano.’
Los drones fueron interceptados mediante ‘ataques blandos y duros’ y no llegaron a sus objetivos previstos, pero los escombros de estos drones causaron heridas a dos niños en Quetta y un civil cada uno en Kohat y Rawalpindi. El comunicado del ejército destacó que los ataques no solo violaron normas internacionales, sino que también ofendieron a la población paquistaní.
La ISPR criticó además al Talibán afgano por proyectar una imagen de víctima para obtener simpatía global, mientras ataca civiles a través de sus proxies terroristas y drones. El comunicado enfatizó que el pueblo paquistaní y sus fuerzas armadas tienen claro la verdadera naturaleza y intenciones de la ‘milicia mercenaria’ que gobierna en Afganistán.
Escalada de tensiones y respuesta militar
Los ataques con drones más recientes llegaron días después de que el ministro de Defensa afgano, Mullah Yaqoob, advirtiera que su país podría atacar Islamabad. La respuesta del ejército fue rápida, lanzando la Operación Ghazab lil-Haq (ira justa) el 26 de febrero, tras que el lado afgano atacara 53 ubicaciones a lo largo del borde de 2.611 kilómetros.
El ejército reiteró que la Operación Ghazab lil-Haq continuará hasta que el Talibán afgano aborde las preocupaciones centrales de Pakistán sobre el terrorismo que surge del suelo afgano. Las fuerzas armadas afirmaron que permanecen firmes en la lucha contra el terrorismo y sus manifestaciones, como los ataques con drones del Talibán afgano.
Un reporte de medios locales del viernes afirmó que las autoridades de seguridad paquistaníes interceptaron y destruyeron dos drones cargados de explosivos en la capital, Islamabad. Sin embargo, el comunicado de la ISPR del sábado indicó que uno de los lugares era Rawalpindi, lo que añadió confusión sobre el número exacto de ataques y sus ubicaciones.
Condena del presidente Zardari y implicaciones diplomáticas
El presidente Asif Ali Zardari condenó enérgicamente los ataques con drones, afirmando que el Talibán afgano había cruzado una ‘línea roja’ al apuntar a zonas civiles en Pakistán. En un comunicado, Zardari subrayó que el ‘régimen ilegítimo de Afganistán, instalado por el terror y la fuerza bruta, continúa incumpliendo sus compromisos de no proporcionar refugios seguros a grupos terroristas y ahora tiene el atrevimiento de provocar a una potencia militar importante del mundo islámico.’
Zardari añadió que el régimen terrorista afgano ‘ha cruzado una línea roja al intentar atacar a nuestros civiles’ mientras Pakistán se esforzaba por promover la paz y la estabilidad en la región del Golfo. Sus comentarios destacan la creciente ruptura entre Pakistán y el Talibán afgano, que se ha agravado desde que el Talibán tomó el poder en Kabul en 2021.
Las relaciones con el régimen del Talibán han caído a niveles más bajos de los esperados en 2021, cuando tomaron el poder en Kabul, supuestamente con el apoyo de Pakistán. Los recientes ataques con drones han agravado aún más la desconfianza existente y planteado preguntas sobre el futuro de la cooperación regional y la seguridad.
El incidente destaca las crecientes preocupaciones sobre el uso de drones por parte de actores no estatales en la región y los riesgos potenciales para la población civil. Con el Talibán afgano ahora en el poder, Pakistán ha sido vocal sobre sus demandas de que el Talibán asegure que Afganistán no se convierta en un refugio para grupos terroristas operando en la región.
La continuidad de la operación militar contra los ataques con drones del Talibán indica una postura dura de Pakistán, que ha estado bajo presión para abordar amenazas de seguridad que surgen de su vecino occidental. La situación sigue siendo fluida, sin señales inmediatas de desescalada o avances diplomáticos.
Los civiles heridos, incluidos dos niños, se han convertido en el punto focal de la narrativa más amplia del conflicto. Sus heridas no solo destacan los peligros inmediatos de la guerra con drones, sino que también sirven como recordatorio del costo humano de las tensiones continuas entre Pakistán y el Talibán afgano.
A medida que la situación evoluciona, la comunidad internacional observa atentamente la región en busca de señales de escalada o desescalada. Los próximos meses serán críticos para determinar la trayectoria de las relaciones entre Pakistán y el Talibán, y las implicaciones más amplias para la seguridad regional.
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